lunes, 9 de abril de 2018

La caída de Singapur. I

La caída de Singapur.

La isla de Singapur está separada de Malasia por el estrecho de Johore. Se trata de una lengua de mar de anchura comprendida entre las 4.500 y 500 metros, en la distancia más corta, justo donde se encontraba Causeway, la carretera y línea férrea que une mediante un puente Johore Bahru y la isla de Singapur. A la costa desembocaban numerosos pequeños ríos y arroyos, y estaba cubierta por manglares, que se convertían en una serie de islas con la marea alta. El resto de la isla, de 43 Km. en su parte más ancha y 21 Km de profundidad es bastante llana. Las cotas más altas, más o menos unos 600 pies de altura, se hallan en Bukit Mandai y Bukit Timah, en el centro de la isla. El terreno estaba cubierto principalmente de vegetación, sin embargo existían varios caminos en buenas condiciones, que llevaban a la ciudad de Singapur, situada en la parte sur de la isla. Un factor clave era la existencia de tres depósitos de agua en el centro de la isla, que abastecían 64 millones de litros diarios a la población, que si bien ya sobrepasaba los 550.000 habitantes antes de la guerra, llegaba a casi el doble a finales de enero de 1942.




Defensas británicas.

El plan británico para defender la isla se basaba en conceptos de antes de la guerra; todos  enfocados hacia una defensa de la base naval de ataques provenientes de mar adentro. Es injusto decir que no hubiera ningún plan preparatorio para defender la isla de un ataque terrestre desde el norte, una vez la campaña en Malasia comenzara y fuera llevada a cabo de esta manera. Sin embargo, es correcto afirmar que cuando se mejoraron las defensas a lo largo del estrecho de Johore para defender la isla, no se hizo ninguna fortificación. En su lugar se prepararon algunas dispersas defensas de playa y, se construyeron, o más bien se intentó construir, dos líneas defensivas en el interior de la isla para detener el desembarco desde el este o el oeste. La línea situada al oeste fue llamada la Línea Jurong y los limitados trabajos preliminares comenzaron en enero. Singapur realmente era una fortaleza sólo de nombre.

Las tropas previstas para sostener la fortaleza eran impresionantes al menos sobre el papel, ya que sumaban una fuerza de combate total de 70.000 hombres, pero de hecho, estaban desmoralizadas, mal instruidas y mal equipadas. De los 38 batallones de infantería, sólo 13 eran batallones británicos. Éstos pertenecían en gran parte a la 18ª División, con dos brigadas que no habían entrado en acción y por lo tanto se hallaban en plenitud de fuerza. Los siete restantes batallones británicos tenían menguada su plantilla. Los seis batallones australianos sí contaban con toda su fuerza, pero sólo gracias a la llegada de inexpertas tropas de reemplazo. De los 17 batallones indios, sólo uno estaba en toda su capacidad. Había que añadir tres batallones de la recién llegada 44ª Brigada de infantería que habían recibido instrucción a medias y 13 batallones más que habian sido rápidamente reorganizados o aún se hallaban en el proceso de reorganización. También se disponía de dos batallones malayos de valor desconocido y tres batallones de voluntarios, adecuados tan sólo para guarnecer posiciones estáticas. Aquellas unidades que habían regresado del continente tenían escasez de armamento. La moral de las tropas se había visto reducida a niveles bajos debido al largo repliegue y a la retirada de las fuerzas navales  y aéreas.



Tropas de refuerzo australianas 

Percival, comandante en jefe británico, estaba convencido de que el lugar más probable para un asalto japonés se hallaba en la parte noreste del estrecho. Al mismo tiempo, no descartaba un ataque desde el mar o de tropas aerotransportadas, por lo que se enfrentó con la necesidad de defender los 112 kilometros de costa en su totalidad. Decidió librar una batalla sobre la playa en la que los defensores tratarían de evitar un desembarco nipón y luego contraatacar cualquier consolidación enemiga si ésta se produjera. Reconoció que esta intención llevaba desventajas inherentes debido a la falta de profundidad de las defensas en las playas y el terreno que imposibilitaba cualquier defensa coherente de las mismas, pero creía que esta posibilidad era mejor que permitir que los japoneses avanzaran tierra adentro para posteriormente enfrentarse en una batalla decisiva. La clave para la defensa era el empleo de la considerable fuerza de artillería británica, que ascendía a 226 cañones de todos calibres, contra las fuerzas japonesas mientras desembarcaban. Entre las piezas de artillería se incluían la mayoría de la artillería costera, cuatro de cinco cañones de 15 pulgadas (381 mm), todas las bocas de 9.2 pulgadas (233 mm) que eran 6 piezas y la mayoría de los 18 cañones de 6 pulgadas (152 mm), que podrían bombardear al menos algunos objetivos situados al norte, a pesar de la creencia general que indicaba que los cañones de defensa costera estaban emplazados de tal manera que sólo podían disparar a objetivos navales. Sin embargo, toda esa potencia de fuego nunca fue utilizada debido a la falta de un plan de control de fuego central y al fracaso para coordinar el fuego en cada nivel. La defensa terrestre propiamente dicha se dividió en tres sectores. En el noreste, la 11ª División de infantería India y la 18ª División. El sector occidental era responsabilidad de la 8ª División de infantería australiana y la 44ª Brigada de infantería India. El sector sur estaba custodiado por las topas malayas y de voluntarios. Ninguno de los comandantes de Percival tenía confianza en el plan, especialmente los australianos que rápidamente se iban a llevar la peor parte de la agresión japonesa.

Plan japonés.



Tomoyuki Yamashita, comandante en jefe de la tropas japonesas.

Los japoneses alcanzaron el estrecho de Johore el 31 de enero. Las divisiones 5ª y 18ª se concentraron al oeste de Causeway y la División de guardias imperiales al este. Yamashita evaluó que las defensas británicas eran más potentes en la parte nororiental del estrecho, información cierta pues fue en esa zona donde Percival desplegó su unidad mejor, la 18ª División. En vez de atacar en el área mejor defendida, decidió atacar el sector entre Tanjong Buloh y Tanjong Murai, una zona guarnecida por la 22ª Brigada de infantería australiana. El ataque japonés estaría a cargo de la 18ª División a la derecha con dos regimientos más un batallón en la primera ola y dos batallones más en reserva. La 5ª División a la izquierda, con tres regimientos en la primera oleada y otro en reserva. En conjunto, Yamashita planeó un ataque principal con 16 batallones en  primera oleada y otros cinco en reserva concentrados en un sector de tan sólo 7 Km.

Frente a esta embestida se hallaban tres batallones australianos, junto con el apoyo del 1º Regimiento de Tanques asignado a la 5ª División. El ataque estaba previsto que comenzara entre las 20:00 h. y las 24:00 h. de la noche del 8 al 9 febrero. Para llevar a cabo el asalto a través del estrecho, los japoneses fueron equipados con embarcaciones anfibias. A la 5ª División se le asignaron 30 botes plegables, 30 pequeñas embarcaciones de desembarco, 30 pontones normales y siete pontones pesados. La vecina 18ª División tuvo que conformarse con 140 lanchas plegables y 30 pontones.

Después de que el asalto principal se pusiera en marcha, se produciría un ataque de apoyo a cargo de la División de guardias imperiales en la zona oeste de Causeway, defendida por la 27ª Brigada de infantería australiana. En este ataque intervendrían un total de siete batallones apoyados por el 14º Regimiento de tanques. A la división de guardias imperiales le fueron asignados tan sólo 30 botes plegables para el asalto, pero ese número iría aumentando conforme las tropas del asalto principal fueran cruzando el estrecho y dejando libre el uso de más botes. Este ataque fue planeado de forma precipitada y aprobado por Yamashita sólo después de que Nishimura se quejara que sus guardias estaban siendo dejados de lado.

Yamashita hizo grandes esfuerzos para ocultar la ubicación de su asalto principal. La División de guardias imperiales construyó campos de pega en el sector nororiental, llevó a cabo un ataque de demostración en la isla Ubin y se preparó un bombardeo previo de artillería en esa área con las 168 piezas de medio y grueso calibre disponibles. Las patrullas australianas detectaron la extensa actividad japonesa frente a la 22ª Brigada de infantería australiana la noche del 7/8 febrero, pero era demasiado tarde para que Percival reaccionara.

Continúa en La caída de Singapur II