miércoles, 13 de diciembre de 2017

Sturmabteilung SA II

Sturmabteilung SA II

Proviene de Sturmabteilung SA I

Bajo Pfeffer, la formación de estatus más elevada, el Gaustürm estaba subordinada al partido, sin embargo el nuevo Gruppe no tenia contrapartida en la organización del NSDAP al tener un tamaño más o menos correspondiente al de varios Gau y su líder, el Gruppenführer era solo responsable ante Röhm y por supuesto, el propio Hitler.

El 17/18 de octubre de 1931 se produjo una "manifestación simbólica" de fuerzas nazis en la ciudad de Brunswick compuesta por alrededor de 104.000 integrantes uniformados. Fue una impresionante muestra de fuerza pero el éxito alarmó a las autoridades de la Republica de Weimar. En Diciembre del mismo año se promulgó la prohibición de llevar cualquier clase de uniformes "político". Esta proscripción estuvo vigente hasta el siguiente junio, debido a que durante ese periodo de tiempo se demostró que apenas tuvo efecto práctico. Los nazis simplemente adoptaron un uniforme "civil" compuesto por camisa blanca y corbata negra y el resto como antes de la prohibición.

 Röhm y Hitler

En julio de 1932, Röhm instauro el Obergruppe, una unida aún mayor dentro de la organización de las SA, en ese momento se crearon cinco. Las SA dominaban las calles, alterando los mítines de sus rivales políticos, aterrorizando a sus oponentes y realmente sin dejar oportunidad alguna al gobierno de dar respuesta alguna a estas confrontaciones. Hitler era capaz de chantajear e intimidar solo con el tamaño y la disciplina de su ejército de camisas pardas.

El 30 de enero de 1933, como resultado de una combinación de triunfos tanto electorales como tras intrigas entre bastidores, Hitler fue investido Canciller, es decir, Primer Ministro, de Alemania. El incendio del Reichstag al siguiente mes fue achacado a los comunistas y sirvió como pretexto para perseguirles y castigarles además de promulgar un decreto que daba a Hitler virtualmente poderes dictatoriales. Göring, Ministro del Interior de Prusia, autorizó a las SA actuar como policía auxiliar y poder erradicar todos los "enemigos del Estado" tras arrestarlos e internarlos en campos de concentración.

En el día del Partido Nazi, en septiembre de ese año, participaron en Nuremberg cerca de 120.000 hombres uniformados.


Röhm entró a formar parte del gobierno del Reich como Ministro sin cartera. El numero de Obergruppen SA fue aumentando hasta la cifra de diez en enero de 1934 de igual forma que el tiempo se iba agotando para el Chef des Stabes de las SA. Röhm no llevó a cabo intento alguno de conciliar sus diferencias con Hitler respecto al papel de las SA; seguía abogando por una "segunda revolución"; deseaba transformar su fuerza armada en un suplemento, o incluso reemplazar, al Ejército regular. Hitler, al contrario, sentía que las SA ya habian realizado al completo su misión de demoler las estructuras políticas  de sus oponentes y ahora, con su modo de proceder pendenciero, se estaban convirtiendo en una vergonzosa incomodidad. El Führer estaba mirando hacia una guerra futura de conquista en la que un ejército profesional era parte esencial. La Wehrmacht, por su parte, observaba con manifiesto desprecio a las SA como "escoria marrón" y, en cambio estaba entusiasmada a cooperar con Hitler en su expansión y rearme.

Descuidadamente insensato o con un grado de increíble ingenuidad, Röhm continuó públicamente aireando críticas hacia Hitler respaldadas con amenazas apenas veladas. La situación llegó al límite en la primavera de 1934 cuando Hitler averiguó que Röhm estaba armando secretamente a la guardia de su Estado Mayor, circunstancia expresamente prohibida. En el mes de junio, la SA recibió la orden de tomar vacaciones durante un mes. El 30 de junio, Hitler cortó de raíz su cúpula en un golpe decisivo y singular. Docenas de integrantes de las SA y de otras facciones opositoras fueron fusilados por escuadras de las SS cumpliendo órdenes de Hitler y Göring. Röhm fue arrestado y en prisión, donde se le ofreció la oportunidad de suicidarse para evitar la deshonra. Cuando rechazó esta opción, fue lanzado por la ventana de su celda por sus guardianes SS.

En el lugar de Röhm, Hitler nombró a un leal pero gris Obergruppenführer SA, Viktor Lutze, un antiguo oficial del Ejercito como todos los previos titulares del puesto. Lutze tuvo que presidir la desmantelarían de las competencias de las SA. El 20 de julio de 1934, la SS, hasta esa fecha subordinadas al Mando Supremo de las SA, garantizaron su independencia. El cuerpo Motorizado de las SA fue transferido y amalgamado con su "hermana pequeña", la NSKK que paso a convertirse en un cuerpo separado. La Flieger SA fue integrada dentro de la Asociación Deportiva Aérea alemana, la SA Feldjägerkorps se incorporó a la Policía prusiana. Los diez Obergruppen fueron abolidos, si bien el rango de Obergruppenführer se mantuvo, dando lugar al Gruppe como la mayor formación de las SA.

  
Viktor Lutze y el Fuhrer

A pesar de estas revisiones y amputaciones, la fuerza numérica de la SA siguió en continúo aumento. Treinta y seis nuevos Standarten se crearon en 1935, 25 más en 1936, 30 en 1937 y 42 en 1938. Si bien el ingreso era, en un principio, voluntario, existen pocas dudas que muchos integrantes buscaron el oportunismo ya que la mejora laboral y el progreso social a menudo dependían de una evidente afiliación al NSDAP.

El mismo liderazgo de la SA no tenía muy claro la función de la organización en ese momento preciso y para el futuro. La solución mas plausible era actuar como una especie de club deportivo paramilitar que proporcionara entrenamiento tanto físico como marcial sin usar realmente armas de fuego salvo en casos futuro. La SA debía practicar el uso de granadas pero tan solo utilizando granadas de madera. Otra secundaria tarea encomendada a las SA era difundir la propaganda nazi y proporcionar, como quedo perfectamente mostrada cada año en Nuremberg, una manifestación clara y física del poder y de la autoridad del Estado. La función de las SA como escuela preparatoria para las fuerzas armadas fue establecida en fecha tan tardía como enero de 1939 con la creación de la Wehrmannschaften SA.

En mayo de 1943 Lutze murió en un accidente de tráfico siendo sucedido por Wilhem Schepmann. Cuando se formó el Volkssturm en octubre de 1944 Schepmann fue nombrado director de Instrucción mientras Franz Pfeffer reemergió de la oscuridad para ponerse al frente de una brigada del Volkssturm en la tranquila frontera suiza. Estos fueron los últimos coletazos de la que fue, durante la década de los veinte y los primeros años treinta, una de las organizaciones con mayor notoriedad dentro de Alemania y sin duda la de mayor influencia dentro del partido nazi hasta que gracias a intrigas y maquinaciones internas fue sucedida por la SS quedando si bien con una magnitud numérica muy considerable pero perdiendo año tras año cualquier atisbo de preponderancia.

lunes, 11 de diciembre de 2017

Sonderkommando

Sonderkommando



Sonderkommando en Auschwitz-Birkenau, Agosto 1944

En Auschwitz, Birkenau, Treblinka, Belzec, Chelmno y a Sobibor, las autoridades nazis establecieron unidades especiales denominadas Sonderkommando, compuestas por grupos de presos judíos masculinos elegidos por su juventud y relativa buena salud y, cuyo trabajo principal era deshacerse de los cadáveres procedentes de las cámaras de gas o crematorios. Dentro del conflicto personal que suponía pertenecer a estas infames unidades, algunos integrantes realizaron el trabajo para retrasar sus propias muertes; algunos pensaban que podrían de esta manera proteger a amigos y familiares y algunos actuaron simplemente por mera codicia de obtener comida extra y dinero. Eso sí, estos hombres se vieron obligados a cumplir con esta función, ya que la única alternativa era la muerte en las cámaras de gas o ser tiroteado en el lugar por una guardia SS.

En Auschwitz, los sonderkommandos disfrutaban, si puede denominarse de esta manera, de mejores condiciones de vida que el resto de los reclusos; tenían comida decente, dormían en colchones de paja y llevaban ropa normal. Los sonderkommandos fueron divididos en varios grupos, cada uno con una función especializada. Algunos recibían a los recién llegados, diciéndoles que iban a la ducha antes de ser enviados a trabajar. Estaban obligados a mentir, diciendo a los prisioneros, que en breve serian asesinados, que después del proceso de desparasitación, se les asignaría a distintos equipos de mano de obra y se reunirían con sus familias. Estos eran los únicos sonderkommandos que tenían contacto con las víctimas, mientras aun estaban  vivos. Las SS llevaban a cabo el proceso de gasear a los presos, los sonderkommandos entrar posteriormente a las cámaras, retiraban los cuerpos, clasificaban los cadáveres y los transportaban al el crematorio. Otros equipos procesaban los cadáveres tras el paso por las cámaras de gas, quitaban la ropa y los objetos de valor como los dientes de oro antes de llevarlos a los crematorios para su destino final. El resto de las pertenencias eran molidas y mezcladas con las cenizas. Cuando toda esta mezcla llegaba a una magnitud considerable, los sonderkommandos, bajo la atenta mirada de los SS, la lanzaban en un río cercano.

En Treblinka alrededor de 200 hombres fueron los encargados de retirar los cadáveres de las cámaras de gas. En el Sonderkommando de Auschwitz trabajaban en los crematorios inicialmente 400 hombres, pero esta cantidad aumentó a unos 1.000 hombres durante el asesinato masivo de húngaros en 1944. En Auschwitz y Birkenau, el Sonderkommando eran responsables de clasificar las maletas, paquetes y otros objetos con los que los presos llegaban de los trenes. Estos elementos eran transportados a un área de almacenamiento del campo, eufemísticamente llamada "Canadá", donde el "comando de limpieza" los abría, catalogaba los objetos y los preparaba para su envío a Alemania.

A pesar de las mejores condiciones en las que los integrantes del Sonderkommando vivían en los campamentos, la mayoría finalmente fueron gaseados conforme iban debilitándose o enfermando debido a las condiciones del campo. Las autoridades nazis tampoco querían que permaneciese cualquier evidencia de sus horribles actos y decidieron matar a los presos que fueron testigos de sus acciones.



En el crematorio

En octubre de 1944, el equipo del Sonderkommando de Birkenau supo que la intención de los alemanes era enviarlos a la cámara de gas. En los campos, un movimiento clandestino había estado planeando un levantamiento general, pero nunca sucedió. Los Sonderkommandos restantes decidieron tomar su destino en sus propias manos y, el 7 de octubre, el grupo encargado del tercer crematorio, el 3º Sonderkommando de Birkenau, se rebeló. Atacaron a la SS con  armas improvisadas: piedras, hachas, martillos, herramientas de trabajo y granadas caseras. Sorprendieron a los guardias de la SS, les sobrepasaron e hicieron volar por los aires de un crematorio. En ese momento se les unió el 1º Kommando de Birkenau, que también redujeron a sus guardias y destrozaron el recinto. La revuelta terminó en fracaso. No se produjo ningún levantamiento masivo, y en poco tiempo los alemanes pudieron capturar y matar a casi todos los presos rebeldes.

Cerca de 100 de los 2.000 aproximadamente integrantes del Sonderkommando de Auschwitz sobrevivieron. En 1980, un estudiante realizando trabajos de excavación cerca del 3º crematorio en Birkenau descubrió un termo que contenía diversas anotaciones realizadas por uno de los supervivientes.  Marcel Nadjari fue deportado desde Tesalónica a Auschwitz en 1944., Nadjari escribió estas notas secretamente a finales de 1944, las puso en un termo envuelto en una bolsa de cuero y que fue enterrado cerca del 3º crematorio antes de que el campo fuese liberado a principios de 1945. "Todos sufrimos cosas aquí que no se puede imaginar la mente humana". "Debajo de un jardín, en el sótano hay dos habitaciones sin fin: una es para desnudarse, la otra es una cámara de muerte", Nadjari también escribió. "Gente entró desnuda y cuando se llenó con unas 3.000 personas, se cerraron las puertas y fueron gaseados... después de media hora, abrimos las puertas y comenzó nuestro trabajo", consistente en transportar los cadáveres a los crematorios donde "un ser humano termina siendo unos 640 gramos de cenizas".


Ha existido una tendencia a considerar a los Sonderkommandos muy negativamente por la mayoría de los supervivientes y hasta cierto punto por el pueblo judío en general. En los campos de exterminio, los Sonderkommandos eran vistos como impuros, y así el escritor Primo Levi, superviviente del Holocausto, los describió más o menos como "similares a los colaboradores". Dijo que no se debían dar mucho crédito a sus testimonios, ya que tenían mucho que expiar y naturalmente intentarían rehabilitarse a expensas de la verdad. Sin embargo, aquellos que fueron miembros de las unidades Sonderkommando, realmente no tuvieron otra opción en su trabajo, y fueron tanto víctimas de la opresión nazi como de los propios presos en los campos de concentración.

martes, 5 de diciembre de 2017

Alferez de navío Junichi Sasai (1918 - 1942)

Alferez de navío Junichi Sasai (1918 - 1942)



Junichi Sasai fue un aviador naval japonés y as de caza de la Armada Imperial Japonesa durante la Segunda Guerra Mundial. Se ganó el título del Richthofen de Rabaul y, a pesar de participar en combate durante un breve periodo de tiempo, su legado como Jefe de Caza todavía está presente en la historia de las Fuerzas Aéreas de la Marina Imperial Japonesa.

Junichi nació el 13 de febrero de 1918 en la prefectura de Tokio. Como hijo de capitán de la Marina, su destino siempre estuvo ligado al ingreso dentro de las Fuerzas Armadas cuando cumpliera la edad correspondiente. Su deficiente salud durante la infancia, le ocasionó a menudo faltas de asistencia en la escuela y burlas de sus compañeros. No obstante, a base de un gran esfuerzo físico y dietético consiguió una mejora considerable de su estado de salud y cuando Junichi Sasai entró en el instituto de enseñanza media ya se hallaba en igualdad de facultades físicas con sus compañeros. Fue aquí donde consiguió el cinturón negro en judo y los logros necesarios para ingresar en la Academia Naval japonesa situada en la isla Etajima, dentro de la bahía de Hiroshima.

En sus años como cadete de la academia fue conocido como "gallo de pelea" por su carácter tenaz y vehemente. Tras graduarse como alferez de fragata en 1939 en la 67ª Clase de la Academia Naval, Sasai pasó a formar parte del 35º Curso de Aviación Naval. Finalizó su entrenamiento como aviador en noviembre de 1941 convirtiéndose en piloto de caza.

El 10 de diciembre de 1941, el alférez Sasai ingresó en el Grupo Aéreo Tainan, que posteriormente se convertiría en la unidad de caza más laureada  de la Marina Japonesa. Con esta formación entró en combate por primera vez sobre las Filipinas, concretamente en una incursión sobre Luzón. Tras intervenir en la invasión de la Filipinas, el Grupo Aéreo Tainan tuvo una actividad importante en las Indias Orientales Holandesas donde fue cuando el 2 de febrero de 1942, Sasai obtuvo su primera victoria al derribar un Brewster Buffalo holandés a la que sumar a la conseguida dieciséis días después sobre un Curtiss P-40 del 17º Sqn. con sólo 280 proyectiles de fuego de ametralladora de su Mitsubishi A6M Zero.



En marzo de 1942 el Tainan Kaihun Kokutai fue destinado a Rabaul reorganizándose con nuevos mandos, equipos y pilotos. Como alferez de navío, Sasai recibió el mando del 2º Escuadrón convirtiéndose así en Buntaicho o líder de escuadrón, alternando su base entre la misma Rabaul y Lae. En su unidad Sasai voló al lado de experimentados pilotos como Saburo Sakai, Enji Kakimoto o Toshio Ohta. La colaboración con Sakai fue mutua, al instruir el afamado as a su propio jefe en las tácticas del combate aéreo y al mismo tiempo impresionarse por la empatía mostrada por Sasai hacia sus subordinados, actitud raramente manifestada por otros comandantes de unidad.

En mayo de 1942, concretamente el día 4, Sasai evidenció su formidable eficacia al derribar todos los integrantes de un grupo de tres P-39 en menos de 20 segundos. El jefe de unidad siguió aumentado su número de victorias logrando incluso cinco derribos en un único día, el 7 de agosto sobre los cielos de Guadalcanal. Esa hazaña quedó en cierta medida empañada por las heridas sufridas por su compañero Saburo Sakai que a modo de regalo recibió la insignia personal de su jefe, la hebilla de su cinturón en forma de tigre, que le servía como especie de amuleto.

El 26 de agosto del mismo año, Sasai se encontraba al frente de un grupo de nueve cazas protegiendo una formación de bombarderos "Betty" cuya misión era bombardear el campo Henderson en Guadalcanal. Durante esa acción fueron atacados por doce cazas norteamericanos "Wildcat" del VMF-223. Sasai no regresó de esta misión probablemente abatido a manos del capitán Marion E Carl, que se convertiría en el primer as del Cuerpo de Marines.

En una carta enviada a su familia antes de morir reconocía 54 victorias, sin embargo, fuentes oficiales indican que Sasai voló en 76 misiones con el GA Tainan reconociendo 27 victorias. Tras su fallecimiento fue ascendido póstumamente en dos grados alcanzando el rango de capitán de corbeta.



lunes, 4 de diciembre de 2017

Sturmabteilung SA I

Sturmabteilung SA



 Póster propagandístico de las SA

En 1919, Adolf Hitler ingresó en el Partido de los Trabajadores Alemanes (DAP), entonces una minúscula formación política. Al año siguiente ya convertido en su líder añadió la coletilla Nacional Socialista al nombre pasando a denominarse Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes o NSDAP naciendo así el popularmente conocido, Partido Nazi.

Todos los partidos políticos disponían de escuadras fuertemente armadas para proteger sus mítines de las agresiones por parte de sus rivales, y el NSDAP no fue una excepción. En agosto de 1921 el teniente Hans Ulrich Klintzsch se puso al mando de las Tropas de Defensa y Propaganda del NSDAP que al mes siguiente pasó a denominarse SA, acrónimo de Sturmabteilung, que podría traducirse como sección de asalto o batallón de asalto. Ese noviembre, las SA tuvieron su bautismo de fuego cuando los comunistas intentaron reventar un mitin nazi que se realizaba en la Hofbräuhaus de Múnich, pero a pesar de estar en minoría, las SA dieron una paliza a sus adversarios.

En 1922, el NSDAP creó una sección juvenil; la Jugendbund para muchachos entre los 14 y los 18 años. Fue subdividida en dos subgrupos por edades, el de mayor edad, entre los 16 y los 18, fue denominado Jungsturm Adolf Hitler y en realidad no era más que una SA junior. Su sucesora, las Juventudes Hitlerianas permaneció bajo la estructura de las SA hasta 1932.

Originalmente confinada a Múnich, la SA realizó su primera importante salida de la ciudad cuando el 14/15 de octubre de 1922 tomó parte del "Día Alemán" en Coburgo que acabó c en una batalla campal con los comunistas que quería seguir manteniendo su influencia en la ciudad. La "batalla de Coburgo" consiguió acabar con el poder del Frente Rojo y sobre todo proporcionó a Hitler la notoriedad necesaria para ser reconocida por el público en general gracias a la cobertura mediática del incidente.

La primera reunión nacional del NSDAP tuvo lugar el 28 de enero de 1923 y allí, 6000 integrantes de las SA desfilaron ante Hitler quien entregó los estandartes a cuatro unidades de las SA recién formadas; Múnich, Múnich II, Nuremberg y Landshut. Eran realmente Sturmfahne o banderas de honor, también otorgada a una compañía SA procedente de Zwickau, la primera unidad SA formada fuera de Baviera.

El 1 de marzo de 1923 se formó el Regimiento SA Múnich. Ese mismo mes el mando de las SA pasó de Klintzsch a Hermann Göring, en aquel entonces miembro del Freikorps Capitán Ehrhardt, pero que fue revocado por su comandante tras una disputa entre el propio Ehrhardt y Hitler sobre sus diferentes reacciones ante la ocupación francesa del Ruhr. Göring aportaba su propio prestigio como héroe de la Primera Guerra Mundial pero era, por naturaleza, indolente y autocomplaciente. Sin embargo, la verdadera fuerza motriz de las SA era Ernst Röhm, un oficial de estado mayor del cuartel general del Ejército en Múnich. Fue Röhm quien persuadió a las autoridades militares para suministrar armas a las SA, transformándose de este modo en una más de las Wehrverbände o grupos armados oficialmente tolerados, todos sin excepción anticomunistas.

En septiembre de 1923, Hitler consiguió reunir y crear un Kampfbund de aproximadamente 70.000 hombres, principalmente integrantes de las SA pero también del Bund Oberland, un Freikorps y del Reichs-Kriegflagge, una formación armada comandada por Ernst Röhm. El 9 de noviembre de 1923, Hitler intentó utilizar esta fuerza para derrocar el gobierno de Baviera. La operación deficientemente planeada y ejecutada acabó en desastre. La policía abrió fuego sobre los insurgentes, matando a 16 manifestantes e hiriendo a muchos más. Hitler fue arrestado y  Göring tras ser herido, huyo a Austria. La SA fue disuelta y prohibida; los líderes que pudieron evadir el arresto huyeron a otros estados alemanes donde las leyes bávaras no tenían vigencia. Hitler fue condenado a cinco fue condenado a cinco años de prisión pero su sentencia fue reducida tras una amnistía promulgada en diciembre de 1924. Röhm, protegido por sus contactos en el Ejército, recibió nada más que una severa reprimenda.



Hitler sosteniendo la bandera ensangrentada de los muertos en el Pustch de Munich de 1923

El fracaso del Putsch en absoluto destruyó a las SA sino que sirvió incluso para propagar la organización en otras regiones. Refugiados disidentes procedentes de Múnich crearon clandestinas unidades SA bajo el nombre de Frontbann. Hitler no erró sacando correctas conclusiones de la derrota. Una insurrección armada contra un gobierno sostenido por la lealtad de la policía y del ejército estaba condenada al fracaso desde el principio. A partir de ese momento solo utilizará métodos legales para alcanzar el poder.

Cuando la SA fue reactivada en febrero de 1925, Hitler categóricamente prohibió llevar armas o actuar en forma de ejército privado. Los días de las SA como Wehrverbände se habian acabado. Su propósito era limpiar las calles de enemigos políticos. La visión del papel de las SA por parte de Hitler fue acaloradamente discutida por Röhm, que percibía a las SA como un ejército de ciudadanos, parte del rearme secreto de Alemania. El desacuerdo entre los dos acabo tan mal que Röhm renuncio a pertenecer al partido nazi y en 1928 abandonó Alemania par trasladarse a Bolivia como asesor militar.

La SA permaneció sin un mando global, cada unidad estaba bajo la responsabilidad de su propio Gauleiter, hasta noviembre de 1926 cuando Hitler se nombró a si mismo Oberste SA Führer o líder supremo de las SA. No obstante, el efectivo líder ejecutivo era el Jefe de Estado Mayor o Chef des Stabes. Ese cargo fue ocupado por un prominente líder de Freikorps, Franz Felix Pfeffer von Solomon que enseguida organizó las SA con sus estructuras militares quedando de la siguiente manera:
  • Gruppen.- la unidad más pequeña.
  • Trupps.- equivalente a una sección.
  • Stürme.- equivalente a una compañía.
  • Standarten.- equivalente a un regimiento
  • Brigaden.- tamaño similar a una brigada
  • Gaustürme.- aproximadamente una división. Un Gaustürm equivalía exactamente a un Gau del NSDAP.

En agosto de 1927, la SA alcanzó la significativa cifra de 300.000 integrantes. Dos años más tarde ya se había doblado esa cantidad. En 1930 se estableció la motorización de las SA para proporcionar movilidad a la tropa permitiendo de esta manera rápidos desplazamientos.



Hitler y Pfeffer von Solomon en un desfile.

A pesar de lograr con éxito la expansión de la SA e incrementar su eficiencia, Pfeffer no disfrutaba de la confianza de Hitler. Aparentemente el concepto de las SA de Pfeffer apenas difería del de Röhm y además Hitler descubrió que el dirigente de las SA había sido tentado de involucrar al Ejército en el entrenamiento e instrucción paramilitar de las SA. En agosto de 1930 Hitler revocó a Pfeffer de su cargo y telegrafió a Röhm preguntándole si podía regresar y hacerse cargo de las SA. Röhm regresó a Alemania antes de Navidad y oficialmente asumió el puesto de Chef des Stabes el 5 de enero de 1931. Revisó la estructura de la SA dejándola así:
  • Scharen.- el antiguo Gruppen
  • Trupps
  • Stürme
  • Sturbanne
  • Standarten
  • Untergruppen.- el antiguo Gaustürme
  • Gruppen
Continúa en Sturmabteilung SA II

sábado, 2 de diciembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental II


Alemanes en la URSS



Miles de prisioneros alemanes desfilando en Moscú.

De igual manera, caer como cautivo en el frente oriental resultó ser altamente peligroso para los soldados alemanes. Aquí también, no se tuvieron en cuenta consideraciones jurídicas sobre el tratamiento a los prisioneros. A pesar de que la URSS no había firmado la Convención de Ginebra, sí debía observar y cumplir la Orden de la Haya y la 2ª Convención de Ginebra sobre la protección de los heridos. Con el comienzo de la Operación Barbarossa y el Ejército Rojo retirándose el número de ejecuciones de prisioneros de guerra alemanes no fue alto, pero hay que señalar de forma evidente que durante el avance inicial de la Wehrmacht en 1941 y 1942, el número de soldados alemanes que cayeron en manos soviéticas fue relativamente bajo. Hasta la batalla de Stalingrado, finalizada en enero de 1943, el número de prisioneros de guerra alemanes no excedió la cifra de 100.000. Tras Stalingrado, 93.000 prisioneros se sumaron a esa cantidad, de los cuales apenas 6.000 pudieron sobrevivir a su cautiverio. La tasa de mortalidad entre los prisioneros de guerra alemanes en esos momentos se elevó al 90 por ciento, cifra que nunca se alcanzó en los campos de internamiento permanentes. Pero a diferencia de sus homólogos soviéticos en 1941-1942, los prisioneros alemanes no fueron sometidos a una política de exterminio sistemático. Sí que fueron víctimas del estado de desorganización generalizada del sistema de campo de prisioneros de guerra soviéticos (GUPVI), de las condiciones caóticas de un país devastado por la guerra y de los actos individuales de represalia. Además, tras meses de lucha contra el enemigo y también contra las bajísimas temperaturas del invierno ruso, muchos soldados alemanes pasaron al cautiverio en un lamentable estado físico, por lo menos un tercio de ellos necesitaban atención médica, que los rusos generalmente no proporcionaron. Tras la derrota en Kursk en el verano de 1943, el ejército alemán comenzó su retirada final de Rusia.

El creciente número de prisioneros de guerra sobrepasó completamente las capacidades soviéticas. Se triplicó el número de campos base en la Unión Soviética pasando de  52 a 156 en 1944, sin embargo, las carencias fluían en todos los aspectos, especialmente en el suministro de alimentos, la ropa de invierno y los suministros médicos. Al final de la guerra, en mayo de 1945, los eventuales campos soviéticos de prisioneros fueron literalmente inundados por otro millón y medio de soldados alemanes que no pudieron rendirse a las fuerzas britanicas o norteamericanas. Una vez en los campos en la Unión Soviética, se pusieron a trabajar para reconstruir el país desgarrado por la guerra. De hecho, el primer plan económico quinquenal de la URSS después de la contienda dependía en gran medida del trabajo de los prisioneros de guerra. Por muchos años y bajo condiciones muchas veces terribles, los prisioneros alemanes y austríacos construyeron centrales eléctricas, vías de tren, el metro de Moscú, las industrias de defensa en los Montes Urales, minas de oro en Siberia oriental, etc. Incluso el programa de la bomba atómica rusa le debe mucho a la mano de obra y experiencia técnica de los prisioneros de guerra.

Teniendo en cuenta su sufrimiento, los prisioneros alemanes demostraron poca reacción positiva a los esfuerzos de la propaganda soviética para pasarse de bando. Intentos de organizar una oposición al régimen de Hitler en gran medida fueron desestimados, a pesar de pequeños grupos como el Comité Nacional por una Alemania Libre que sirvió como germen del  personal administrativo impuesto por la Unión Soviética utilizó en la zona de Alemania ocupada después de la guerra. La mayoría de los presos, sin embargo, experimentaron la influencia política soviética como opresiva. Más infames fueron las jerarquías establecidas en los campos por los comités antifascistas Antifa, prisioneros de guerra alemanes, principalmente comunistas, que habían sido elegidos por las autoridades soviéticas para controlar a sus compañeros. Generalmente, estos seleccionados presos ocupaban privilegiadas posiciones en los campos y se podían identificar fácilmente entre sus desnutridos camaradas por su aspecto sano y bien alimentado.



Soldados alemanes hacia el cautiverio

Las condiciones de vida en cautiverio soviético no mejoraron después de la guerra. El hambre constante, la mano de obra esclavizada y la falta de atención médica condujeron a los presos a desarrollar estrategias específicas de supervivencia. Los presos alemanes adoptaron un modo andar lentamente diseñado para conservar la energía corporal que pronto hizo de los prisioneros una masa de encorvadas figuras arrastrándose. El "invierno del hambre" de 1946-1947, seguido de malas cosechas, fue otra pesada carga que cayó sobre los prisioneros. Las autoridades soviéticas tuvieron que declarar el estado de emergencia para todo el sistema campo GUPVI para intentar aliviar la decreciente de mano de obra y la tasa de mortalidad creciente pero dada la importancia del trabajo realizado por los presos, las repatriaciones comenzaron a producirse tan solo de forma gradual. A mediados de 1947, cuando comenzaron las primeras repatriaciones masivas de presos austríacos y húngaros, aún había un millón de prisioneros de guerra alemanes en la Unión Soviética cuya repatriación no comenzó hasta un año después. Antes de 1950, su número descendió lentamente hasta los 30.000 prisioneros.


La historia de los últimos 30.000 prisioneros alemanes constituye el último capítulo de la triste historia de internamiento de prisioneros de guerra en el frente oriental. Despojados de su estatus como prisioneros de guerra y en cambio considerados como criminales de guerra convictos, estos internados se convirtieron en un grupo de presión utilizado por los soviéticos en la guerra fría, particularmente con referencia a la recién creada República Federal de Alemania. Sin duda, una parte significativa de estos ex soldados alemanes habían cometido crímenes de guerra, sin embargo muchos otros recibieron sus condenas, 25 años de trabajos forzados, por delitos menores o simplemente por mala suerte. Durante otros cinco años mas, los prisioneros alemanes trabajaron en la Unión Soviética hasta que las autoridades del país finalmente concedieron la repatrición en 1955-1956 a cambio del establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Federal. El último prisionero de guerra alemán no volviór a casa hasta 1956, más de 10 años después del final de la guerra.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Almirante Bertram Ramsay (1883-1945)

Almirante Bertram Ramsay (1883-1945)



Bertram Home Ramsay nació el 20 de enero de 1883 en Hampton Court Palace como hijo de un oficial del 4º de Húsares (Queen's Own). Comenzó su vida en la marina en 1898 en el HMS Britannia graduándose en 1899 para ingresar en el HMS Crescent como guardiamarina. Posteriormente estuvo destinado en diversos barcos, así como en la brigada naval durante la Expedición a Somalia de 1903-04, antes de especializarse como oficial de transmisiones. Por ello ocupó el puesto de flag lieutenant, es decir, ayuda de campo del almirante en las flotas del Mediterráneo y del Atlántico. En 1913 ingresó como oficial de Estado Mayor sirviendo en el 4º Escuadrón de Batalla de la Gran Flota en el momento del estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914. Su primer mando fue el monitor M.25 con base en Dover, su segundo destino, el destructor HMS Broke que formó parte de la famosa Patrulla Dover.

Tras la guerra ocupó diversos destinos, tanto en mar al mando de navíos o como en tierra como instructor en el Royal Naval War College y en el Imperial Defence College. En 1935 alcanza el grado de flag Rank, es decir, asciende a un rango superior al de Captain pasando a ser jefe de estado mayor del comandante en jefe de la Home Fleet; Sir Roger Backhouse. Ramsay abogaba por un descentralizado sistema de estado mayor, con la cúpula controlando solamente los aspectos imprescindibles. Sin embargo, Backhouse era un centralizador nato que rechazaba delegar cualquier asunto de importancia a nadie, incluso a su jefe de estado mayor. Las relaciones entre los dos hombres se deterioraron con flujo constante hasta que Ramsay pidió ser relevado en diciembre de 1935 pasando a la reserva al año siguiente.

La situación internacional empeorando dia a dia llevó a las autoridades navales a volver a llamar a Ramsay al servicio y ser nombrado comandante del sector naval de Dover en agosto de 1939 y cuya máxima responsabilidad era negar el paso al enemigo por el Canal de la Mancha así como proteger los convoyes. En mayo de 1940, Ramsay se puso al frente de la Operación Dinamo, la evacuación de la fuerza expedicionaria británica desde Dunkerque. La presión sobre Ramsay y su estado mayor era inmensa, pero su firme control y eficiencia aseguró que esta arriesgada operación fuera llevada a cabo con la soltura que las circunstancias permitían. Por estos esfuerzos, a Ramsay le fue concedida la KCB, es decir, Caballero Comendador de la  Orden del Baño.

Durante dos años más, Ramsay continuó sus esfuerzos en conseguir un Canal libre de actividad enemiga, enfrentándose a ataques aéreos, raids llevados a cabo por fuerzas costeras y bombardeos de larga distancia. Su éxito fue tal que raramente los convoyes fueron interrumpidos por acciones enemigas. En abril de 1942, Ramsay fue nombrado Comandante en Jefe naval para la Operación Torch, los desembarcos aliados en el norte de África. Sin embargo hubo objeciones a dicho nombramiento, cuestionando la decisión de situar al mando de una gran fuerza nava a un contraalmirante proveniente de la reserva, y por ello Ramsay paso a ser el segundo del almirante Sir Andrew Cunningham.

El siguiente año, Ramsay siguió trabajando bajo Cunningham preparando la invasión de Sicilia especializándose en guerra anfibia; allí fue nombrado comandante naval de la Eastern Task Force, encargada de llevar a cabo los desembarcos del sector británico. En esta operación Ramsay tuvo la responsabilidad de un total de 795 unidades navales que realizaron sus desembarcos entre Cabo Pasero y Cassibile, al sur de Siracusa. La recompensa por su buena actuación no solo fue la concesión de KBE, Caballero de la Orden del Imperio, sino pasar a la lista activa como vicealmirante, seguida inmediatamente del ascenso a almirante. Tras el Mediterráneo, Ramsay fue el Comandante en Jefe Naval Aliado para la Operación Overlord dependiendo directamente de Eisenhower y teniendo como colaboradores al contralmirante A. G. Kirk ( comandante de la fuerza naval occidental) y a Philip Vian (fuerza naval oriental),  donde realizó un gran trabajo, sin embargo no pudo ver el final de la guerra en Europa ya que falleció el 2 de enero de 1945 tras estrellarse su avión al despegar cuando se dirigía a Amberes para reunirse con Montgomery.


Almirante Ramsay, 2º por la izquierda de la fila posterior, junto con los grandes protagonistas de la Operación Overlord.


El plan naval para Overlord era inmensamente complejo, Las armadas aliadas fueron requeridas no solo para transportar las divisiones de asalto y sus refuerzos, sino también abrir caminos entre las zonas minadas, bombardear la costa, proporcionar protección contra ataques por parte de unidades navales y/o aéreas así como limpiar los puertos ocupados anteriormente por el enemigo. Toda esta magnitud de tareas involucró alrededor de 4.000 navíos de todos los tipos, así como los componentes de los puertos artificiales Mulberry. El flujo constante y apenas sin contratiempos de hombres y equipo hacia las cabezas de playa fue una señal evidente del éxito de la operación en su conjunto. Que la invasión de Francia acabara en triunfo fue debido en gran parte al sentido común de Ramsay, a su tacto y a su espíritu de equipo.

miércoles, 29 de noviembre de 2017

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental I

Prisioneros de guerra en el Frente Oriental.

Soviéticos en Alemania.



Improvisado campo de prisioneros soviéticos 


La guerra entre la Alemania nazi y la URSS (1941-45) fue de lejos la más atroz y brutal de todas las acaecidas durante el siglo XX. Alentada por un antagonismo ideológico irreconciliable, la enorme crueldad en el frente se trasladó sin paliativos al tratamiento que ambos bandos otorgaron a los prisioneros de guerra. De los 5,7 millones de soldados soviéticos capturados, alrededor de 3,3 millones murieron en los campos alemanes; una bárbara proporción de mortalidad del 57%. Comparando esta cifra con el ratio de mortalidad entre prisioneros de guerra británicos y americanos que se sitúa entre un 3,5 % y un 5,1% aún ofrece una visión más dramática. Por el otro bando, un tercio de los 3 millones de soldados alemanes y austriacos que pasaron al cautiverio también perecieron. A los aliados de Alemania, la situación no les fue en absoluto diferente, 2 millones de soldados principalmente rumanos, húngaros checoslovacos e italianos fueron hechos prisioneros sufriendo un ratio de mortalidad similar a sus compañeros germanos. En los campos de prisioneros soviéticos y alemanes, las condiciones de vida de aquellos que fueron obligados a años de duro trabajo fueron casi insoportables. Frente a esta perspectiva, muchos soldados de ambos bandos decidieron luchar hasta el final, en lugar de renunciar al combate, intensificando y prolongando de esta manera la que ya era una guerra salvaje.

A primeras horas del 22 de junio de 1941, las fuerzas armadas de Alemania y sus aliados invadieron la Unión Soviética. Tomado por sorpresa, el Ejército Rojo solo ofreció esporádica resistencia en las fases iniciales de la campaña. Así, solo durante la primera semana de julio, el ejército alemán cercó y capturó cerca de 320.000 soldados soviéticos en Minsk y Biasystok. Con el avance posterior hacia el este, continuó la captura de gran número de tropas enemigas, sobre todo en las bolsas de Smolensk, Kiev y Bryansk. Cuando en diciembre d e1941, la Wehrmacht detuvo su avance ante las afueras de Moscú, aproximadamente 3,2 millones de soldados soviéticos habian pasado a la cautividad; en febrero de 1942 dos millones  de ellos habian perecido. Esta masiva mortalidad fue premeditada. Antes del ataque alemán, en marzo de 1941, Hitler relevó a sus tropas de la lealtad al tradicional código de honor militar: "Los comunistas, del primero al último, no son camaradas. Esta va a ser una guerra de exterminio". Y a pesar de ocasionales críticas, la Wehrmacht generalmente acató con estas premisas genocidas.

Debido a esta circunstancia, muchos soldados soviéticos fueron asesinados inmediatamente después de su captura, ya que si se cumplían las ordenes, los comisarios políticos debían ser fusilados en el acto y otros, especialmente los soldados judíos, debían ser entregados a los escuadrones de ejecución de las SS. Desnutridos y susceptibles de ser fusilados si eran físicamente incapaces de continuar, decenas de miles de soldados capturados perecieron durante las interminables marchas desde el frente a los campos de prisioneros en Polonia y Alemania. Cuando al fin pudieron llegar a su lugar de destino, se encontraron en la mayoría de los casos en que los campos están prácticamente desprovistos de cualquier edificación salvo un campo estéril rodeado de alambradas. En muchísimos casos para dormir, los prisioneros debieron cavar hoyos en la tierra. Sin instalaciones sanitarias, estos "campamentos" pronto se convirtieron en caldo de cultivo para el tifus y la disentería. La llegada del invierno acentuó aún más las deplorables condiciones de los prisioneros en sus refugios improvisados. La causa más común de muerte entre los prisioneros de guerra en aquel momento, sin embargo, no fue la congelación sino el hambre. Para mantener el suministro de alimentos a sus propias tropas y a la población civil alemana, los dirigentes del Tercer Reich decidieron inducir una eliminación "natural" de los prisioneros rusos, considerados como "infrahumanos" y bocas inútiles de alimentar. Incluso algunos prisioneros de guerra soviéticos se convirtieron en las primeras víctimas de las cámaras de gas instaladas en campos de concentración, incluido Auschwitz. De forma notoria, el tratamiento hacia los prisioneros de guerra soviéticos en 1941 – 1942 estaba acorde con la línea argumental diseñada por los nazis  de una guerra de conquista y exterminio con matices racistas en la que no existían reglas, ni legales ni éticas.



A principios de 1942, aumentó la presión por parte de las autoridades para hacer uso de los prisioneros de guerra como mano de obra en sectores industriales y agrícolas. En un principio y pensando en victorias rápidas y contundentes, la dirección de guerra alemana había planeado inicialmente desmovilizar a gran parte de la Wehrmacht con el fin de crear un fuerza de mano de obra encaminada a la industria bélica. Sin embargo cuando el avance se estancó, la desmovilización se convirtió en imposible. Por el contrario y con fines de suplir esa carencia, un primer contingente de 400.000 presos soviéticos fueron obligados a trabajar en áreas tales como la construcción de carreteras y la minería. Para cumplir con el trabajo físico se requería una fuerza de trabajo saludable, y esta circunstancia llevó a una gradual mejora de las condiciones de vida de los presos. En la primavera de 1942, la tasa de mortalidad en los campos de prisioneros de guerra comenzó a caer, si bien, esta situación no fue en su totalidad debida a la repentina benevolencia alemana: en esos momentos, muchos prisioneros ya habían muerto por lo que la asignación de alimentos llegó a ser suficiente para los supervivientes. De todas formas, no fue hasta julio de 1944 cuando el suministro de alimentos para los presos soviéticos alcanzó un nivel comparable al de los otros prisioneros de guerra cautivos en territorio nazi; británicos y norteamericanos.


Además de trabajo, para los presos soviéticos ingresar en las filas del ejército alemán fue otra forma de sobrevivir. En 1942, la SS y la Wehrmacht comenzaron a reclutar voluntarios entre los prisioneros de guerra. Apelando al sentimiento anticomunista y a la voluntad de sobrevivir entre los prisioneros, estos esfuerzos tuvieron éxito. Decenas de miles de antiguos soldados soviéticos sirvieron en batallones especiales bajo el mando de oficiales alemanes, así como dentro del ejército del Teniente General Andrei Vlasov, un ex comandante del Ejército Rojo que cambió de bando, y en batallones de trabajo alemanes. El número total de expresos soviéticos que formaron parte de las fuerzas armadas alemanas es desconocido, pero algunas estimaciones van desde los 250.000 hombres hasta aproximadamente 1 millón. Los restantes prisioneros de guerra formaron parte del gigantesco contingente de mano de obra forzada, diríase esclavizada, que sostuvo el sector industrial del Tercer Reich en los últimos años de la guerra. Sus condiciones de vida seguían siendo muy duras, por lo que 1,3 millones de prisioneros perecieron en cautiverio alemán entre 1942 y 1945. Paradójicamente y a pesar de la victoria aliada, las penurias de muchos presos soviéticos no acabaron con el fin de la guerra. De aproximadamente 1,8 millones de presos finalmente repatriados a la URSS, 150.000 fueron condenados a seis años de trabajos forzados por "ayudar al enemigo", y casi todos los demás experimentaron la hostilidad engendrada por la infame Orden 270 emitida por el líder soviético Josef Stalin, que señalaba a todos los soldados del Ejército Rojo capturados por el enemigo como "traidores a la patria".

Continúa en Prisioneros de guerra en el frente oriental II

martes, 28 de noviembre de 2017

Batalla de Bir Hacheim III

Batalla de Bir Hacheim 

Proviene de Batalla de Bir Hacheim II


Mapa detallado de la poscion fortificada de Bir Hacheim.


Dentro de la caja de Bir Hacheim la situación poco a poco comenzaba a ser crítica. El perímetro de la zona defensiva fue reduciéndose rápidamente cada vez que las trincheras francesas y los emplazamientos de los cañones fueron invadidos por los alemanes en cada nuevo asalto. Los hombres de Koenig permanecían en combate de forma ininterrumpida desde el inicio de la batalla el 27 de mayo y lógicamente con las fuerzas muy menguadas. Cada vez que una de las posiciones defensivas ocupadas por las valientes tropas coloniales del Chad y el Congo era abandonada ya que estos valientes soldados eran obligados a retirarse, grupos de legionarios ocupaban su lugar intentando cerrar las brechas. La moral de los soldados franceses seguía siendo notablemente alta al saber que estaban luchando por su vida y por el honor de Francia y además, tenían los ojos del mundo observando su heroica lucha. Las municiones y los suministros se agotaban, los servicios sanitarios estaban muy sobresaturados y el reabastecimiento por unidades de la 7ª Brigada Motorizada que fue capaz de atravesar el anillo de Eje alrededor de la posición estaba convirtiéndose en imposible. Sin ningún relevo y sin nuevos suministros, fue evidente a todos que el final del box de Bir Hacheim estaba cerca.

Al día siguiente, 10 de junio, Ritchie decidió la retirada de la guarnición durante la próxima noche. Los planes de hecho ya estaban en marcha, Messervy había hablado con Koenig el día anterior y le aconsejaba que ya era hora de partir. Koenig pidió que los transportes se acercasen lo máximo posible para que los heridos pudieran ser evacuados, pero la evacuación no pudo ser realizada esa noche por lo que se pospuso para la siguiente.



La dotación de un cañón antitanque italiano de la 101ª División Motorizada 'Trieste' observan el bombardeo de los franceses en Bir Hacheim por aviones en picado alemanes a principio de junio de 1942.

En esos momentos Rommel ya estaba desesperado. Se trasladó a Bir Hacheim y tomó el control directo del que esperaba que fuera el asalto final. A lo largo de ese día, grupos de infantería motorizada atacaron una vez más a través de los campos minados, defensas de alambre y cañones con el fin de expulsar a los franceses. Por la tarde la Luftwaffe realizó el bombardeo más intenso de todos sobre el perímetro ocupado por los hombres de Koenig. Cuando la luz del día se desvaneció los cañones y morteros comenzaron a disparar las últimas de sus granadas y la infantería colonial y los legionarios rechazaron asaltos desesperados de los alemanes, combate cuerpo a cuerpo, casi fanáticos. El enemigo estaba cerrando la lucha final; era hora de irse.

Los ingenieros franceses comenzaron a despejar una brecha a través de su propio campo de minas para abrir una vía de escape, posteriormente todos los transportes disponibles fueron cargados con los heridos y preparados para la salida. Dos compañías fueron designadas para permanecer ene retaguardia y mantener contacto con el enemigo con el fin de enmascarar la retirada. Fue en ese momento cuando tras la pasar la contraseña a todas las filas, comenzó el proceso de retirada. No fue una tarea fácil, pero se realizó una evacuación disciplinada, aunque no ausente de peligro y problemas. Tras un periodo de tiempo, los alemanes se dieron cuenta de lo que estaba sucediendo y comenzaron a ametrallar y lanzar proyectiles de mortero el área occidental del box. Se lanzaron bengalas en el cielo nocturno iluminado el aire del desierto en busca de la ruta de retirada de los franceses. Finalmente, las tropas francesas lograron alcanzar los camiones preparados por la 7ª Brigada Motorizada 10 km. al noreste de Bir Hacheim, y romper el cerco enemigo.


Exultantes tropas de la Brigada Francesa Libre del general Koenig celebran llegar a las líneas britanicas tras la retirada del sitio de Bir Hacheim. De toda una guarnición de 3.600 soldados, más o menos 2.700 pudieron escapar.


Durante los dos días siguientes, y hasta una semana más tarde, pequeños grupos seguirían llegando al punto de reunión. Finalmente 2.700 hombres de la guarnición de Bir Hacheim, de los 3.600 que la componían al inicio de la batalla, consiguieron alcanzar las líneas británicas. La larga lucha de los soldados franceses consiguió hacer ganar tiempo extra al 8º Ejército, por cierto desaprovechado y sobre todo, el heroísmo de la resistencia restauró de forma evidente el orgullo perdido a la nación francesa.

miércoles, 21 de junio de 2017

La importancia estratégica y logística de Irak en la Segunda Guerra Mundial

La importancia estratégica y logística de Irak en la Segunda Guerra Mundial

Irak fue durante la Segunda Guerra Mundial una región de gran importancia estratégica para los aliados, más concretamente en 1941 y sobre todo para Gran Bretaña, por varias razones. En primer lugar, junto con Irán, el territorio mesopotámico era en esos momentos la región que suministraba combustible a todas las unidades británicas exceptuando el proveniente de América. Sin embargo a principios de 1941, el continuo apoyo de los Estados Unidos al esfuerzo bélico de Reino Unido no se había convertido en una activa involucración total dentro de la guerra. Si Irak pasaba a manos enemigas y por cualquier razón los Estados Unidos no pudieran suministrar combustible a Gran Bretaña, esta última se vería obligada a pedir una ignominiosa e inimaginable paz con Alemania.



Mapa mostrando los distintos oleoductos del Oriente Próximo

Desde Irak dos importantes oleoductos transportaban combustibles desde Kirkuk hasta el Mediterráneo recorriendo alrededor de 1200 millas. Un único oleoducto partía de Kirkuk hasta Hadita en el Éufrates donde se bifurcaba con un ramal que atravesando Siria llegaba hasta Trípoli y otro que dirección suroeste atravesando Transjordania llegaba hasta Haifa. Se instalaron estaciones de bombeo a intervalos regulares para permitir el flujo continuo de petróleo por cada oleoducto. Entre Kirkuk y Hadita las estaciones fueron  numeradas como K1, K2… y así sucesivamente; desde Hadita las estaciones de bombeo de los dos ramales del oleoducto principal tuvieron una nomenclatura similar, tomando la inicial del destino como referencia, así fueron numeradas como T1, T2 y T3 las de la bifurcación norte y H1 H2 y H3 las del oleoducto con destino Haifa. Las estaciones de bombeo fueron ocupadas lógicamente por personal de mantenimiento creando verdaderos oasis en el desierto, conteniendo un pequeño puesto fortificado, acomodación para el equipo técnico así como un generador de electricidad. Tras la caída de Francia en junio de 1940, los británicos cortaron el oleoducto que atravesaba Siria y llegaba a Trípoli y planearon la destrucción del los oleoductos si Alemania llegara a tomar el control de Turquía y siria. La principal vía de salida del petróleo iraní era la gran refinería de Abadan, a treinta millas al sureste de Basora en el Shatt al-Arab, el río navegable que se forma tras la conjunción de los ríos Tigris y Éufrates.

En segundo lugar, la posesión del petróleo iraquí denegaba esta primordial materia prima a Alemania. Hay que tener que la relativa pequeña producción de crudo de Oriente Medio en 1940 en proporción al predominio de la síntesis de combustible por parte de los Estados Unidos, en manos de los alemanes sería suficiente para suplir perfectamente sus necesidades. En 1941, la única fuente de petróleo para Alemania era Rumanía y el proveniente del comercio con la URSS, pero ya estaba comenzándose a ver que las necesidades germanas de combustible a corto y medio plazo iban a ser mucho más altas. Ciertamente, la obligación de asegurar los campos petrolíferos del Cáucaso seria un factor significativo a la hora invadir en un futuro próximo la Unión Soviética y denegar el acceso al petróleo a Alemania fue un factor crítico en el plan de contingencia británico durante 1940 y 1941.



Depositos de combustible en Haifa

En tercer término, la perdida de Irak en esos precisos momentos podría haber proporcionado un significante rebrote psicológico del nacionalismo árabe en Oriente Medio. Irak era desde finales de los años 30 el santuario de una nueva y activa clase de militancia del nacionalismo árabe que abogaba tanto por desbaratar los planes de instauración de un hogar judío en Palestina como la creación de un nuevo y unificado estado árabe proveniente de la descomposición del Imperio Otomano en 1918. Si Gran Bretaña sufriese una derrota en Irak, este sentimiento nacionalista podría  extenderse tanto física como políticamente a Palestina y Egipto, pudiendo ocasionar una oleada de episodios de inestabilidad en la zona y por consiguiente reaccionar ante amenazas, tanto internas como externas con mucha mayor dificultad. Palestina ya había sufrido episodios de revueltas árabes entre 1936 y 1939, mientras en Egipto existía un número suficiente de nacionalistas dispuestos a preparar revueltas contra los británicos. La perdida de Irak al mismo tiempo que Rommel atacando Egipto desde el oeste, podría suponer el impulso necesario para expulsar a los británicos de Egipto al mismo tiempo con todas las implicaciones negativas que supondría para los aliados la pérdida del canal de Suez.

La cuarta razón estratégica del control de Irak por parte de los británicos implicaba que su perdida podría amenazar Egipto desde el flanco noreste a través de Turquía, Siria y Palestina. Siguiendo al colapso de Francia en junio de 1940, Siria permanecía bajo control del gobierno de Vichy de tendencia clara hacia los alemanes, y la neutralidad de Turquía, no permanecería intacta si Irak estuviese en manos del Eje  y Siria como se ha comentado bajo el régimen de Vichy, ante un ataque determinado de Hitler con intención de tomar el canal de Suez desde Oriente Próximo. A finales de 1940 Gran Bretaña estaba temerosa en gran medida de esta posibilidad.

Por último y no por ello menos importante, la pérdida de Irak cortaría la vital línea de comunicación entre el Mediterráneo e India y la crucial ruta de suministro a Palestina desde el este si Egipto al final caía en manos de Rommel.

martes, 20 de junio de 2017

Batalla de Bir Hacheim II

Batalla de Bir Hacheim


Después de derrotar contundentemente a los británicos al norte más al norte, Rommel podría concentrar sus esfuerzos en la eliminación del puesto avanzado francés de Bir Hacheim. Las fuerzas originalmente designadas para eliminar la posición situada más al sur de la Línea Gazala, es decir, la 90ª División Ligera y la División "Trieste" habian encontrado más dificultades de las previstas. Los hombres del general de brigada Koenig se peleaban con una tenacidad que estaba empezando a captar la atención del mundo y restaurar parte del orgullo perdido del Ejercito francés. Por esta razón, la tarde del 6 de junio, Rommel envió un grupo de batalla acorazado procedente de la 15ª División Panzer al sur para reforzar el ataque sobre Bir Hacheim.



Defensores del box de Bir Hacheim de la 13ª Demi-Brigade de la Legión Extranjera engullen raciones británicas de comida directamente de la lata. El legionario de la izquierda está intentando disfrutar de uno de los pilares de la comida del ejército británico, una lata de "bully beef", ternera en salmuera y hervida en vinagre.

Así, el día 7 de junio, en Bir Hacheim,  se produjo un nuevo y reforzado asalto por las fuerzas del Eje para intentar capturar el box defensivo. El día anterior, Ritchie había considerado abandonar la posición francesa ahora que el enemigo había establecido una ruta más directa de suministro a través de las brechas situadas en los campos minados de la línea  Gazala en el área de la Caldera, pero Auchinleck aconsejó no renunciar a este puesto avanzado ya que podía representar un punto de guardia para un posible y futuro avance británico hacia al oeste flanqueando la Línea Gazala. Al final se impuso mas la ilusión del comandante en jefe de esperar que la guarnición francesa aguantase los envites del enemigo el tiempo suficiente para poder preparar una ofensiva futura cuando los panzers comenzaron a llevar a cabo asaltos diariamente contra lo que eran fundamentalmente posiciones de infantería.

A pesar de que toda la zona se hallaba bajo intensos ataques aéreos por parte de la Luftwaffe, de nuevo la artillería y los cañones antitanque franceses repelieron el ataque del eje el 7 de junio. Rommel insistió en que la posición debía ser tomada al día siguiente y envió al sur otro Kampfgruppe de la 15ª División Panzer y el Grupo Hecker entero para ayudar en el asalto. El 8 de junio la Luftwaffe intensificó sus incursiones en Bir Hacheim, enviando 45 bombarderos y 54 cazas contra sus objetivos. Tras este bombardeo se volvieron a reanudar los ataques de infantería y los asaltos acorazados, si bien cada uno de ellos fue contestado y rechazado por los franceses. Sin embargo, el general de brigada Koenig informó que sus hombres estaban agotados por el incesante combate y necesitaban una operación de relevo a gran escala, junto con más apoyo aéreo.


Legionarios al asalto

La primera solicitud no pudo ser cursada; el plazo era demasiado corto para que el Cuerpo de Norrie fuese capaz de responder, aunque la razón por la que un hipotético relevo de la guarnición no hubiese sido organizado días antes es un misterio. La 7ª Brigada Motorizada y la 29ª Brigada India se hallaban en el área hostigando las líneas de comunicación del enemigo, sin embargo entre sus órdenes no se incluyeron el posible auxilio a sus compañeros que estaban luchando por sus vidas. El apoyo aéreo, no obstante, si se produjo y la Desert Air Force realizó 478 salidas ese día, la cifra más alta en un día hasta el momento en la guerra del desierto. Tres aviones italianos y uno alemán fueron derribados por la pérdida de ocho aviones de la RAF.

Para molestia de Rommel, Bir Hacheim no cayó el 8 de junio y por ello se reanudaron los ataques al día siguiente. Los ataques aéreos y el intenso bombardeo continuaron todo el día con la intención de arrasar la posición fortificada. La infantería y los tanques enemigos intentaron asaltar dos veces más, cada vez abriendo una brecha en las defensas y cada vez siendo desalojadas. El XXX Cuerpo del teniente general Norrie intentó responder a una petición de ayuda mediante el envío de elementos de la 4ª Brigada Acorazada, la 7ª Motorizada y la 29ª Brigada India contra los flancos del enemigo, pero sus ataques no fueron lo suficientemente fuertes como para provocar a las fuerzas del eje cualquier problema, si bien la 90ª División Ligera tuvo que virar su frente y defenderse contra una de estas columnas blindadas.


Posición de artillería francesa en Bir Hacheim