lunes, 26 de mayo de 2014

Status diplomatico de España durante la Segunda Guerra Mundial

España en la Segunda Guerra Mundial;

Tan solo cinco meses separaron el final de la Guerra Civil Española  del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Cinco meses es un periodo más que corto para que el país completamente devastado, humanamente y materialmente pudiera ni por asomo ver signos de recuperación. Franco instauró un gobierno autoritario, con matices nacionalcatolicistas y profundamente anticomunista. Los falangistas intentan copar esferas de poder cercano a la plenipotenciaria figura del Caudillo. La postura de España durante la guerra variará, si bien de modo sutil y apenas imperceptible, según los propios vaivenes de la contienda. esta es la cronología de la postura oficial de estado español durante la Segunda Guerra Mundial.

Al comienzo de la Segunda Guerra Mundial, a diferencia de su vecina Italia cuyo status diplomático era el de "no beligerancia" respecto al conflicto, España promulga el 4 de septiembre de 1939 un decreto donde se deja claro la neutralidad del Estado español.

“Constando oficialmente el estado de guerra que por desgracia existe entre Inglaterra, Francia y Polonia de un lado y Alemania del otro, ordeno por el presente la más estricta neutralidad a los súbditos españoles, con arreglo a las leyes vigentes y a los principios del Derecho Internacional”



El 13 de mayo de 1940, cuando Alemania entra en guerra con Holanda y Bélgica al violar sus territorios, el gobierno español vuelve a promulgar un decreto similar al del 4 de septiembre de 1939 para seguir ratificando la más absoluta neutralidad.

El primer cambio en la posición diplomática española se produce tras la arrolladora victoria alemana en la campaña de Francia. En primer lugar, el estado italiano varia su status a beligerante y entra en la guerra al lado de Alemania. España que tenia firmado con Italia el Tratado Hispano-Italiano de Amistad y No Agresión desde el 28 de noviembre de 1936 se ve obligada oficialmente a variar su posición en la contienda, ya que el artículo 4º de dicho tratado especifica que;

“Si uno de los dos Estados contratantes entrara en conflicto con una o más potencias distintas, el otro Estado se compromete a adoptar respecto a este último una posición de no beligerancia”

De este modo, el 13 de junio de 1940, España pasa a ser no beligerante. Tal vez, el tratado con Italia sirviese de justificación para tal cambio pero no es menos cierto que la arrolladora victoria alemana sobre Francia, y sus apetecibles posesiones en el Norte de África, junto con la figura pronazi de Serrano Suñer como ministro de asuntos exteriores allanó el paso desde la neutralidad hasta la no beligerancia.
La posición de no beligerancia puede parecer similar pero las relaciones diplomáticas siempre han estado llenas de matices y más en los años 30-40. A principios de los 40 la posición de no beligerancia fue d definida de la siguiente manera:

“No beligerancia es el nombre usado actualmente, en calidad de excusa, para perpetrar la violación de las leyes de neutralidad y en la esperanza de poder cometer actos de naturaleza bélica escapando sin embargo a las consecuencias del estado de beligerancia”

Es decir, una nación podía indirectamente ayudar a uno de los bandos sin entrar en el conflicto de forma directa. El status de no beligerancia sería utilizado por el gobierno español en innumerables ocasiones a favor de Alemania e Italia sobre todo cuando el signo de la guerra es más o menos favorable a los dos países europeos que conformaron el Eje. Ejemplos de esta "relación" fueron el suministro de wolframio a la Alemania Nazi como materia prima de especial importancia, el permiso a refugio de submarinos alemanes e italianos en los puertos españoles, y sobre todo dos situaciones mucho más notorias.

En primer lugar, gracias a esa posición de no beligerancia adoptada en junio de 1940, el gobierno español realizó todas las maniobras posibles para ocupar la ciudad libre de Tetuán, en el norte de Marruecos. La administración de esta ciudad africana correspondía desde el año 1923 a Gran Bretaña, Francia e Italia, por lo que siendo "aliada" la nación transalpina y mucho más débil de lo habitual la Francia de Vichy, España, poniendo como excusa desordenes públicos y aumento considerable de la actividad comunista, entra y ocupa Tetuán el 14 de junio de 1940, apareciendo como ciudad completamente integrada en el protectorado español de Marruecos en el BOE del 13 de noviembre de 1940. Esta fue la única conquista española en la Segunda Guerra Mundial. Tetuán fue devuelta a las autoridades internacionales al finalizar el conflicto mundial.

En segundo lugar y gracias al status diplomático de no beligerancia, España pudo enviar de forma abierta una unidad militar de tamaño división al frente oriental para combatir al enemigo ideológica del régimen franquista; el comunismo. dicha unidad fue la "División Azul", división encuadrada plenamente en el orden de batalla alemán como la 250ª División de Infantería equipada con uniformes y armamento alemán. Fueron más de 40.000 españoles los que combatieron en las lejanas y frías tierras rusas. de esta forma, el gobierno español pudo devolverle a Hitler el favor del envío de la Legión Condor durante la GCE y al mismo tiempo afianzar la propia ideología anticomunista del régimen franquista.


Despedida de los voluntarios de la División Azul

Cabe reseñar que durante la etapa en la que Alemania llevaba la iniciativa, es decir, hasta aproximadamente otoño de 1942 - invierno de 1943, España tuvo una posición pronazi claramente visible. El 23 de octubre de 1940 se produjo en Hendaya una reunión entre Hitler y Franco con la finalidad del primero de intentar convencer al segundo para que entrase en la guerra al lado de Alemania y así poder ocupar el enclave estratégico de Gibraltar; Franco de forma entre habilidosa y cazurril exigió al Führer peticiones tan elevadas en ayuda militar y sobretodo económicas para resarcirse del desastre de la Guerra Civil que no dejaron al mandatario alemán otra opción que dejar pasar el tiempo sin llegar a ningún entendimiento con el general español. El 12 de febrero de 1941 se produjo otra reunión, en este caso con Mussolini y en la localidad fronteriza de Bordighera, los resultados fueron parecidos a la encuentro de Hendaya, Franco enrocado en sus posiciones sin dar un paso ni hacia a delante ni hacia atrás.

A partir de 1943, la situación global de la Segunda Guerra Mundial varia, Alemania va perdiendo la iniciativa y los Aliados lógicamente van poco a poco ganando terreno. España viendo ese punto de inflexión varia su postura también de forma sutil. Desde el exterior, viendo el día a día de la sociedad española, nadie podía negar que España se hallaba bajo un estado totalitario con visos comunes con la Alemania Nazi y la Italia Fascista, pero las relaciones diplomáticas con los Aliados paulatinamente iban cambiando. Serrano Suñer, falangista y notoriamente pronazi, fue cesado del cargo de ministro de asuntos exteriores y substituido por Jordana, mucho más moderado,. Así, el 1 de octubre de 1943, Franco en un discurso calificaba la postura española en la guerra como de “neutralidad vigilante”, sin embargo no promulgaba decreto alguno a eliminar el status oficial de no beligerancia. Diez días mas tarde, como muestra de ese tímido acercamiento diplomático hacia los aliados se ordenaba la repatriación de la División Azul.

Por último a principios de 1944, el propio Ministro de Exteriores Conde de Jordana se manifestaba en el periódico "Arriba", en lo que puede considerarse como comunicado casi oficial en los siguientes términos:

“España no tiene necesidad alguna de definir una actitud que está adoptada con toda claridad y transparencia, de “neutralidad” ajustada a las normas de derecho internacional, establecida con unánime asentimiento de todos los países con anterioridad a la guerra. Las obligaciones de esta neutralidad las cumple España con sincera y auténtica buena fe, poniendo en ello todos los recursos de un estado fuerte, dueño enteramente de la situación, cuyos órganos de mando actúan en plenitud de su funcionamiento.”

De esta manera, España quiso, al ver el final de la guerra y la victoria de los Aliados, acercarse lo mas rápidamente y ventajosamente a los vencedores, para así poder sacar el máximo provecho y salir de la penuria existente en el país. Esta circunstancia por desgracia no se produjo pues, nada más acabar la contienda mundial, España sufrió un aislamiento internacional que solo se abrirá en la década de los 50 con el apoyo del presidente norteamericano Eisenhower debido a la presencia de un enemigo común de los dos países; el comunismo.


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