martes, 25 de abril de 2017

Convoy HX 1ª parte

Convoy HX 1ª parte

Convoy HX fue la denominación que recibieron una serie de convoys de suministro que se dieron entre Norteamérica y Gran Bretaña dentro de la llamada Batalla del Atlántico. Eran convoyes que desde su origen en Halifax, Nueva Escocia partían dirección este, hacia puertos en el Reino Unido. Este sistema de convoy absorbió en primer lugar los denominados BHX Convoyes que zarpaban desde Bermudas y posteriormente, con la entrada en la guerra de los Estados Unidos, los HX convoyes comenzaron a partir en Nueva York.

La designación de HX provenía de  un sistema similar de convoyes utilizado en la campaña atlántica de la Primera Guerra Mundial entre 1917 y 1918. Los convoyes HX fueron organizados desde el mismo comienzo de la Batalla del Atlántico y siguieron utilizándose sin grandes cambios hasta el final; fue la serie de convoyes continuada más larga de la guerra, con la excepción del sistema de convoyes implementado en la costa este de Reino Unido. El primer HX zarpó el 16 de septiembre de 1939 y estaba compuesto por 15 mercantes escoltados hasta mitad de trayecto por dos destructores canadienses de la clase River; el HMCS Laurent y el HMCS Saguenay para después ser escoltados por dos destructores de la Royal Navy, el HMS Berwick y el HMS York. Todos los cargueros del HX-1 llegaron el 30 septiembre sin daño alguno a Liverpool después de un viaje de 14 días.



HMCS Saquenay

En las primeras etapas de la guerra, la escolta cercana solamente permanecía con el convoy el tiempo suficiente para que pueda atravesarse la llamada "zona de peligro submarino", justo alrededor de las cercanías del puerto de Halifax, más o menso la distancia equivalente a un día de navegación. La "escolta oceánica", generalmente consistía en un crucero pesado o un crucero mercante armado, sobre todo en los primeros convoyes. Más tarde, acorazados de la clase Resolution se agregaron individualmente a los convoyes HX debido al peligro de ataque por parte de grandes buques de guerra alemanes y de esta forma, intentar disuadir la presencia más que nada de buques o incluso de los acorazados de bolsillo en misión de corsario. En esos momentos apenas se proporcionaba defensa antisubmarina, solo la escolta local próxima al puerto de partida, sin embargo, paulatinamente dicha protección fue aumentado tal y como se incrementaba el área de peligro submarino debido a la acción cada vez más importante de los sumergibles alemanes.

Todos los convoyes HX tuvieron como destino el puerto de Liverpool, un viaje de aproximadamente 2.500 millas. La velocidad media del HX-1 fue de 7,5 nudos. El último convoy en esta serie, el HX-358 con 56 mercantes zarpó de Nueva York el 23 de mayo de 1945 y llegó a Liverpool el 6 de junio. Zarpar desde Nueva York, lógicamente implicaba un aumento de la distancia del trayecto pero que se vio compensada durante la guerra por un incremento de la velocidad media, superior a los 9 nudos.  Originalmente, los convoyes se dividieron en un grupo lento que navegaba  más o menos en el mínimo de nueve nudo prescrito para la inclusión en el convoy y un grupo (HXF) más rápido de buques que sin embargo no eran capaces de mantener los 15 nudos necesarios para la navegación independiente. El grupo rápido HFX retrasaba durante unos días su velocidad para permitir su fusión con el resto del convoy antes de entrar en la zona de peligro submarino en el Atlántico Este.



Rutas de los convoyes HX

Finalmente, el número cada vez menor de mercantes rápidos disponibles y el aumento de la zona de peligro submarino supuso el fin a la serie HFX, tras 17 convoyes. El último zarpó de Halifax el 2 de diciembre de 1940 y es muy reseñable que ningún barco fue hundido bajo esta "rápida" subserie. A partir del HX-208 que zarpó el 17 septiembre de 1942, el puerto de salida para los convoyes HX fue Nueva York, curiosamente, sin cambio alguno en el nombre de la serie, y la Royal Canadian Navy se dedicó a escoltar a los convoyes SC, otro sistema de convoy mas lento. Una vez trasladado el origen a Nueva York, el tamaño medio de un convoy HX aumentó de 38 a 56 naves, mientras que el tamaño medio de los convoyes SC mantuvo en 38 naves, hecho que indica que las limitaciones logísticas presentes en Halifax desempeñaron un papel determinante en las dimensiones del convoy. El HX-300 fue el convoy más grande de la serie compuesto por 160 mercantes, los convoyes de más de 100 buques fueron llamados convoyes "monster" mientras que el HX-4 fue el de menor magnitud, con sólo diez buques.

Continúa en Convoy HX 2ª parte.

lunes, 24 de abril de 2017

Hungría recupera sus territorios perdidos.

Hungría recupera sus territorios perdidos.



Sur de Eslovaquia y sur de Rutenia, 1938

Hungría vio las disputas entre Hitler y Checoslovaquia como una oportunidad para intentar recuperar los territorios perdidos a favor del país centroeuropeo al final de la Primera Guerra Mundial. Así a finales de septiembre de 1938, se movilizaron entre 200.000 y 350.000 soldados húngaros que se desplegaron en la frontera norte del país, anticipándose a la invasión alemana de Checoslovaquia. Siguiendo las clausulas de los Acuerdos de Múnich, las tropas germanas ocuparon los Sudetes el 5 de octubre, cuatro días mas tarde comenzaron las negociaciones con Checoslovaquia en referencia a las regiones del sur de Eslovaquia y Rutenia ocupadas mayoritariamente por habitantes de etnia magiar. Días antes, el 5 de octubre 500 miembros de la "Rongyos Gárda", una fuerza paramilitar creada en 1921 entraron en territorio con intención de presionar a las autoridades checoslovacas pero su pobre armamento y entrenamiento fue decisivo en la derrota del 11 de octubre frente a las tropas checoslovacas en Berehovo (Eslovaquia) y en Borzsava (Rutenia). Por otra parte, el 29 del mismo mes las negociaciones estaban estancadas, sin embargo, la intercesión de diplomáticos italianos y germanos en el Primer Arbitraje de Viena, un acuerdo territorial subsiguiente al Pacto de Múnich, garantizó la entrega de casi 12.000 m2 situados en el sur de Eslovaquia y Rutenia al estado de Hungría así como 869.230 habitantes, un 87% de origen magiar. Desde el 5 al 10 de noviembre de 1938, la I, II VI y VII Brigadas mixtas se encargaron de pacificar el territorio anexionado.

Norte de Rutenia y este de Eslovaquia, 1939.

La región de Rutenia o Rutenia subcarpatiana, situada en el este de Checoslovaquia, estaba a finales de los años 30 mayoritariamente poblada por los rutenos o rusinos, una mezcla de rusinos, lemkos y ucranianos. El 30 de septiembre de 1938 se auto declaró región autónoma ucraniana; en octubre se creó la Guardia Carpatiana, una fuerza defensiva compuesta por 2000 miembros y el 1 de enero de 1939 se renombró como la Republica de Carpato-Ucrania, Enfurecidos por la pérdida del sur la región rutena por l Primer arbitraje de Viena el año anterior, tropas Sich o soldados irregulares  de la  recién creada Republica Carpato-Ucrania atacaron el 6 de enero, Munkacs (hoy en dia Mukacheve, Ucrania), defendida por tropas húngaras de la Rongyos Gárda.

Hitler exhortó  a Eslovaquia a declarar su independencia de Checoslovaquia el 14 de marzo. Hungría, por su parte, exigió al ejército checoslovaco la evacuación de la  región Carpato-Ucrania mientras las tropas checoslovacas que atacaron Munkacs fueron repelidas por los guardias húngaros de frontera. El Grupo Carpato del ejército húngaro compuesto por el VIII y el Cuerpo Móvil atacó a las fuerzas checoslovacas mas las tropas Sich en Carpato-Ucrania, alcanzando la frontera polaca el 18 de marzo de 1939. Esta invasión armada del territorio puso fin a la breve existencia del estado Carpato-Ucrania y otorgo a Hungría una posición defensiva al norte de los montes Cárpatos.

El 17 de marzo, Hungría pidió a Eslovaquia la cesión de una franja de 7 millas lindante con Rutenia. Bajo presión germana, el gobierno eslovaco accedió a tal reclamación y así, el 23 de marzo el Grupo Cárpato ocupó el área en tres horas. Un contraataque eslovaco fracasó, pero se siguieron produciendo combates aéreos entre húngaros y eslovacos hasta que los alemanes exigieron el alto el fuego el 25 de marzo. Hungría ganaba un poco más de 1.000 km2 y una población de 69.620 habitantes pero a diferencia del año anterior solo un 6 de esa población era de origen magiar.


Tropas húngaras entran en Rutenia

Parte norte de Transilvania, 1940.

El Tratado del Trianon otorgó Transilvania, una región de 54.000 km2 y una población en los años 30 de 5,5 millones de habitantes, de ellos un 58% rumanos, un 27% de húngaros y szekelys y un 10% de etnia germana, a Rumanía. Hungría y Rumanía consideraban cada una por un lado a Transilvania como el corazón histórico de su cultura. El 16 de agosto de 1940 Hungría comenzó las negociaciones sobre la revisión territorial de la región. Las conversaciones giraron hacia un punto muerto hasta que el 30 de agosto la diplomacia alemana e italiana al conjunto por medio del denominado Segundo Arbitraje de Viena garantizó la transferencia de una parte muy considerable del norte de Transilvania a Hungría. Concretamente un territorio de más de 43.000 km2 y una población de 2.485.700 habitantes, con una proporción similar entre rumanos y magiares. Hungría se aseguraba media Transilvania para ejercer como frontera defensiva al sureste de los Cárpatos contra un posible ataque la misma Rumanía.

Norte de Yugoeslavia, 1941.

Hungría tenía la esperanza a principio de la guerra de recuperar los territorios del norte de Yugoeslavia perdidos tras la Primera Guerra Mundial tras negociaciones pacíficas. Por este motivo, el primer ministro magiar, Conde Pal Teleki, firmo un "tratado de Eterna Amistad" con el gobierno de Belgrado. Sin embargo, el 27 de marzo de 1941, Horthy accedió a unirse al ejército alemán en su ataque contra Yugoeslavia. Sobrecogido por el sentimiento de culpa, el conde Teleki se suicidó el 3 de abril.

Las fuerzas del Eje atacaron Yugoeslavia el 6 de abril. El día 11, el 3º Ejercito húngaro ocupó las regiones de Bacska y Baranya, hoy en día Vojvodina, con los cuerpos de Ejército IV, V y Móvil, permaneciendo los Cuerpos I y VII en reserva. Siete brigadas, la 10ª, 11º, 12ª y 14ª de infantería, 1ª y 2ª motorizadas mas la 2ª Brigada de Caballería fueron involucradas; la 11ª Brigada de infantería atacó Baranya mientras las restantes ocuparon Bacska el 14 de abril. Dos días antes, el batallón paracaidista capturaba los puentes sobre el canal en Vrbas y Srbobran; al mismo tiempo Sombor fue ocupado a pesar de la férrea resistencia de la guerrilla yugoeslava chetnik y al igual que Subotica. El 13 de abril, la 1ª y 2ª ocuparon Novi Said desplazándose hacia Vinkovci y Vukovar, en Croacia en 18 y un día más tarde entrar en Valjevo, Serbia. Otras fuerzas húngaras ocuparon Prekmurje, Eslovenia y Medjimurje, Croacia.


Soldados magiares entrando en Yugoeslavia

Hungría obtuvo ganancias territoriales de casi 30.000 km2 con 1.025.508 habitantes de los cuales un 37% eran de origen húngaro. Del 4 al 24 de enero de 1942 en la denominada Masacre de Ujvidek, la 15ª División Ligera junto con la Gendarmería Real asesinaron a 3808 civiles, principalmente serbios y judíos durante una operación anti Chetnik. El teniente general Ferenc Feketehalmy-Czeydner del V Cuerpo, el coronel József Grassy de la 15ª División Ligera mas el coronel László Deák del 9º Regimiento fueron juzgados en Hungría pero escaparon el 15 de junio de 1944 hacia Alemania donde fueron "recompensados" con altos rangos en las Waffen-SS.


martes, 18 de abril de 2017

Radar y protección cercana de los portaaviones japoneses.

Radar y protección cercana de los portaaviones japoneses.

El programa de introducción y uso del radar en la Armada Imperial Japonesa fue con gran diferencia mucho menos desarrollado que el de los aliados. La entrada tardía del radar y su utilización ineficaz fue tal vez desde un punto de vista individual y aislado de otros factores, la debilidad más grande de la Armada Imperial Japonesa durante la guerra del Pacífico. Mientras que el uso de radar fue reforzado considerablemente dentro de los parámetros de defensa aérea de las naves norteamericanas, la falta de un radar eficaz supuso un efecto devastador a los portaaviones japoneses. Ningún portaaviones japonés ni cualquier otra nave de la clase que fuera comenzaron la guerra equipada con radar. Esta circunstancia hizo que la tarea de los cazas para la defensa cercana del propio portaaviones se realizase con grandes dificultades.

En el período inicial de la guerra en el Pacifico, los portaaviones de flota japoneses embarcaban un escuadrón de 18 cazas. Esta escuadrilla generalmente se dividía en un grupo de nueve aviones cuya tarea era acompañar y escoltar al resto del grupo aéreo, concretamente bombarderos y/o torpederos en su misión de ataque y otro grupo de nueve aviones con la misión de proporcionar defensa aérea para el propio portaaviones y sus naves de escolta. Sin ninguna ventaja proporcionada por el radar, la defensa aérea fue llevada a cabo mediante el uso de permanentes patrullas aéreas. Sin embargo, sólo unos pocos aviones, generalmente una sección de tres cazas, estarían en el aire de forma ininterrumpida, con el resto de los cazas preparados ante cualquier alarma si se presentase.

Para añadir más dificultades al problema de la defensa cercana cabe reseñar la mala calidad del sistema de radio de los aviones japoneses que hizo prácticamente imposible el control de los aviones una vez despegados. Incluso cuando los portaaviones recibieron sus sistemas de radar ya bien entrada la guerra, en concreto el Shokaku fue la primera aeronave en montar radar en agosto de 1942, los japoneses nunca fueron capaces de maximizar sus recursos de combate al no integrar toda la información recibida en lo que la marina norteamericana denominó; centro de información de combate.

Dos tipos de radar fueron utilizados en los portaaviones  japoneses; no entrando en servicio, el primer aparato de radar hasta después de la desastrosa Batalla de Midway.

El primer sistema desarrollado y montado en los portaaviones fue un radar multifunción  conocido formalmente como el radar Modelo 1 Modificación 2 o abreviado como Tipo 21. El radar no. 21 tenía una antena tipo somier. En portaaviones con isla, el radar se montaba en la parte más alta de dicha estructura; en otras naves los sistemas se instalaron en el borde de la cubierta de vuelo y la sala de control y la antena se bajaba a ras de la cubierta de vuelo cuando ya habían despegado los aviones. El rendimiento de este radar puede considerarse como mediocre ya que su capacidad de detección de un grupo de aviones era de aproximadamente 60 millas y un solo avión en solitario alrededor de las 45 millas.


Radar Tipo 21


Posteriormente en 1943, los portaaviones se equiparon con otro radar especifico de búsqueda aire designado como Tipo 13 del que s e construyeron 1000 unidades y utilizado ampliamente en casi todas las naves de la Armada Nipona. El rendimiento fue similar al Tipo 21, con la capacidad para detectar un grupo de aviones en 62 millas y un solo avión a 31 millas. El Radar Tipo 13 No. 13 se montó en los palos mayores o el mástil de la radio de los portaaviones.


Radar Tipo 13

lunes, 10 de abril de 2017

Mariya Ivanova Dolina

Mariya Ivanova Dolina



Mariya Dolina puede ser considerada como la "Abuela dela aviación soviética de bombardeo`". Nacida el 18 de diciembre de 1922 en el oblast de Omsk, Siberia fue la mayor de diez hermanos de una empobrecida familia rural. Cuando su padre por problemas de salud perdió su trabajo por discapacidad, Mariya abandono el 8º curso de primaria para entrar a trabajar en una fábrica y mantener su familia.

Dolina ingreso en un club de planeadores convirtiéndose en la mejor estudiante de su clase. No pudo entrar en un primer momento en la escuela de vuelo al tener dos años menos de la edad mínima de ingreso pero el instructor del club de vuelo solventó el problema falsificando la edad de su pupila al añadir los dos años necesarios, por lo que desde ese día permanece inalterado el expediente en los registros oficiales. Mariya se graduó antes del inicio de la guerra como teniente por la Escuela de Vuelo Kherson y paso a formar parte de la aviación comercial.

Cuando de forma repentina se inicio la contienda, la primera misión que realizó Dolina fue ayudar a destruir su aeródromo y depósitos de combustible para impedir que cayeran en manos enemigas y trasladar su avión mas al este, hacia territorio seguro. Al día siguiente, entró oficialmente a formar parte de las fuerzas aéreas soviéticas. Tras el entrenamiento necesario, Dolina fue asignada al 587º Regimiento de bombardeo en picado que volaba con los rápidos bimotores Petlyakov Pe-2, bombarderos medios de tres tripulantes. Dolina comenzó su servicio militar como asistente del comandante en el escuadrón aéreo que fue renombrado como 125º Regimiento de bombarderos en picado Guardias "M.M. Raskova" Borisov.

El 11 de junio de 1943, el avión de Dolina fue alcanzado durante una misión sobre Kuban. Aun siendo alcanzado por fuego antiaéreo, Dolina pudo completar su pasada y poner rumbo a casa. En el trayecto de vuelta, fueron atacados por cazas alemanes. El artillero pudo derribar un avión enemigo antes de verse obligada  a aterrizar sobre el vientre del avión en un campo cubierto de hierba. El avión entero se hallaba en llamas, el artillero de cola que estaba herido en un apierna levanto con una palanca la cabina y saco a Dolina y  a su navegador Galina Dzhunkovskaya. Los tres tripulantes con los monos en llamas tuvieron que rodar por el suelo para evitar sufrir mayor quemaduras. Al final fueron rescatados por una unidad de artillería. Dolina paso un mes en el hospital con una lesión por pinzamiento espinal que le ocasiono malestar desde ese día y en adelante.

 Los operaciones diurnas de ataques a tierra contra las líneas enemigas fueron extremadamente peligrosas. Solo cinco mujeres piloto de Pe-2 vivieron lo suficiente para convertirse en Heroínas. La capitán de Guardias Mariya Dolina completó 72 misiones y fue condecorada como Heroína de la Unión  Soviética el 18 de agosto de 1945. Dolina derribó tres aviones y lanzó 45.000 Kg de bombas sobre las líneas enemigas durarte toda la guerra contra depósitos de munición, bunkers, concentraciones blindadas, baterías de artillería y líneas de suministro así como apoyo a las tropas terrestres soviéticas.


Petlyakov Pe-2

Tras la guerra Dolina ocupo varios puestos políticos. Volvió a convertirse en un referente cuando en 1990 en el Congreso de Veteranos de Guerra hablo apasionadamente de los aprietos económicos que padecían las mujeres ya mayores veteranas de guerra y que nadie se atrevió a cortar su discurso de más de diez minutos cuando el tiempo límite era de cinco. Una vez terminó el discurso del presidente, Dolina pidió una subida en las pensiones de los veteranos en una exposición convincente sin precedentes. Gorbachov respondió de pie, asintiendo de cabeza y aplaudiéndola. Al día siguiente, las pensiones habian subido.


El presidente Leonid Kuchma de Ucrania, en el 50 Aniversario el fin de la Gran Guerra Patriótica, promociono a Dolina al rango de comandante. El 3 de marzo de 2010, Dolina murió en Kiev a la edad de 83 años.

viernes, 24 de junio de 2016

Portaaviones alemanes e italianos.II


El Aquila ya estaba preparado para sus pruebas en alta mar cuando Italia firmó el armisticio en septiembre de 1943 y su componente aéreo lo hubiese estado nueve meses más tarde. El Falco, rebautizado como Sparviero, apenas había progresado su construcción mas allá de los trabajos de las etapas iniciales cuando se firmó el armisticio. Los alemanes tomaron el control de ambos buques pero la falta de combustible y de tripulación impidió su uso activo en operación alguna.

Mientras, Hitler ordenó a la Kriegsmarine retomar los trabajos sobre el Graf Zeppelin en agosto de 1942. Aparte de esto, se propuso la construcción de dos nuevos portaaviones y un crucero que ya estaba en los astilleros también paso a estudio de reconversión en portaaviones. Como los italianos, los alemanes consideraron la opción de transformar dos buques de pasajeros en portaaviones, mientras, la Luftwaffe retomaba el diseño de una versión naval del Ju-87 y se preparaba para la producción del Messerschmidt Bf-109 embarcado. Ninguno de estos planes alcanzó la luz ya que las prioridades del tejido productivo de Alemania estaban encaminadas a hacer frente a las consecuencias que el bombardeo estratégico aliado estaba produciendo, es decir, la mayoría de la producción industrial fue para la construcción de cazas que defendieran los cielos de Alemania y para reponer las perdidas en material que sufría el ejercito en el frente del este.



Planos y fotografía del Ju-87 adaptado para ser embarcado.

También existían problemas más focalizados sobre la misma construcción de los portaaviones alemanes. El diseño de construcción del Graf Zeppelin estaba basado en un balance defectuoso y debía ser reconstruido añadiendo 9000 tn. de desplazamiento extra y por ello se retrasaría su finalización aun más en el tiempo. La fecha límite se demoró incluso a finales de 1943. Esta circunstancia y la escasez de combustible fueron un obstáculo tan grande que se dieron muy pocas probabilidades a que el buque fuese algún día operativo, incluso contado que el componente aéreo pudiese estar en condiciones de uso. El plan alemán de construcción y empleo de portaaviones fue cancelado de nuevo con la misma rapidez con la que fue retomado.

Es interesante reseñar la intensa cooperación existente entre Alemania e Italia en referencia al diseño, construcción y equipamiento de sus respectivos portaaviones. Los ascensores, las catapultas y las técnicas de apontaje eran de diseño alemán. Así tanto el Graf Zeppelin como el Aquila fueron equipados con dos elevadores y dos catapultas. La catapulta estaba diseñada para ser accionada mediante aire comprimido y podía lanzar un avión de cinco toneladas cada treinta segundos. Sin embargo los depósitos de aire necesitaban recargarse, operación que duraba 50 minutos, necesariamente tras solo nueve lanzamientos. Aun peor, los buques carecían de radar y además los cañones estaban emplazados a lo largo de los laterales de los hangares, reduciendo el número de aviones que el portaaviones podía transportar y mantener al mismo tiempo. Ante esta circunstancia, que fue vista como un fallo de estabilidad por  parte italiana, se aligeró el peso de los montajes de artillería mientras que los alemanes decidieron expandir el volumen del casco para así conservar la batería de cañones. Sin embargo, ningún diseño fue optimizado buscando un rendimiento alto para las operaciones  aéreas y por ello es acertado pensar que los dos portaaviones hubiesen estado muy limitados si alguna vez hubiesen entrado en combate, tanto defensivamente como en tareas ofensivas.


Ju-87 catapultado.


De todas formas, es justo indicar que aun con portaaviones bien diseñados el resultado para alemanes e italianos también hubiese sido negativo. En 1943, la situación en el Atlántico y en el Mediterráneo donde los aliados disfrutaban de la ventaja proporcionada por el conocimiento de los códigos navales enemigos mas la escasez de combustible aseguraban de antemano la casi total destrucción de cualquier portaaviones que hubiese podido salir  a alta mar. Los portaaviones del Eje hubiesen podido realizar un impacto significativo en la guerra en 1941 pero su uso en fechas posteriores más que beneficios es casi seguro que hubiese sido perjudicial, debido ala pérdida tanto en recursos humanos, materiales y tecnológicos. El componente aéreo de un portaaviones requiere constante práctica para ser efectivo y ninguna nación europea del Eje disponía de suministro de fuel suficiente para mantener dicha efectividad. Más aun, ninguna fuerza aérea tenia los recursos o la disposición necesaria para proporcionar aviones de reemplazo o modernizar su flota aérea naval tal y como avanzaba la contienda y las propias armadas situaban el desarrollo aéreo naval al final de la cola de prioridades. Los portaaviones son una amalgama de tecnología naval y aérea que requiere una fuente de recursos constante y comprometida. Ni Alemania ni Italia disfrutaron en ningún momento de ese compromiso en referencia a la aviación embarcada.

jueves, 23 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein IV


Rommel comenzó a acosar a Bastico con detalles de la situación tan complicada del Panzerarmee Afrika advirtiéndole que en última instancia, tal vez el norte de África no podría mantenerse bajo control. La información pasó de un lado a otro entre Libia y Roma y llegó hasta altas esferas cuando los tres mariscales, Bastico, Cavallero y Kesselring acordaron reunirse con Rommel. La reunión tuvo lugar en el desierto, en el arco del triunfo, Arco dei Fileni, que Mussolini mandó construir en 1930 para celebrar su entrada en Cirenaica. Conocido por los británicos como Arco de Mármol, el monumento fue testigo de una acalorada discusión. Rommel seguía convencido en su opinión que la línea de El Agheila era imposible de mantener frente a una fuerte oposición con las tropas que disponía, Un movimiento  generalizado a través del desierto por el sur a cargo de tropas acorazadas británicas aseguraría que sus posiciones serian flanqueadas en cuestión de días. Los otros tres comandantes estaban en desacuerdo e insistieron en una combinación de halagos y amenazas que Rommel podía y debía aguantar y detener el avance británico.

Envalentonado por el apoyo de sus superiores, Bastico incluso quiso llegar tan lejos como ordenar contraatacar nada mas las avanzadillas británicas llegasen al área y le recordó a Rommel que tenía prohibido cualquier retirada sin su permiso bajo sanción, Impertérrito ante el arranque despótico de Bastico, Rommel se acercó hacia el General Navarini, comandante del XXI Corpo italiano para preguntar si estaba preparado para un posterior repliegue de su infantería hasta Buerat.

Obviamente, Rommel estaba sufriendo una gran presión tanto por sus superiores como por la situación en el campo de batalla. Tras dos años en el desierto, su estado de salud comenzaba a decaer, sufría una dolencia cutánea, así como incesantes dolores de cabeza y, en una carta a su mujer admitía que sus nervios estaban “a flor de piel”. La continua presión provocó una decisión muy acelerada. Estaba seguro que si presentaba a Hitler una completa visión de la situación el África del Norte, recapacitaría y permitiría un repliegue en algún lugar desde Trípoli o más lejos hasta incluso en Túnez donde podría reunirse con Arnim. Decidió ver al Führer en persona.

Sin el conocimiento de sus superiores o permiso del comandante del teatro de operaciones, Rommel viajó a Rastenburg en Prusia Oriental para suplicar por su causa. Cuando llegó al cuartel general del Führer estaba horrorizado por su acción. ¿Cómo se había atrevido a dejar el mando sin permiso? Se preguntaba. Una fuerte discusión tuvo lugar con Hitler que le acusaba de actitud derrotista por intentar sugerir una completa retirada de África del Norte como posible solución. Hitler estaba cansado de generales que abogaban repliegues y ordenó a Rommel permanecer firmes y luchar hasta el último hombre.

Hitler pudo ver como su general favorito estaba enfermo y empezaba a faltarle resolución. Como concesión, prometió a Rommel que la Luftwaffe ayudaría a la situación logística a través de puentes aéreos lo más cerca posible del frente. Momentáneamente Rommel volvió a Libia con incluso mayor sentimiento de desesperación pero continuó presionando a Kesselring y sus superiores en Roma con la idea de disminuir su intransigencia. La doctrina de la posesión rápida sólo porque sí era militarmente errónea; necesitaba desesperadamente una estrategia más coherente que reflejase el aumento progresivo de la fuerza de Montgomery y su vez la creciente debilidad del propio Rommel. Desafortunadamente, esta continua postura de Rommel sólo endurecía las actitudes de sus superiores y comenzó a surgir un consenso generalizado acerca de su retirada del teatro como opción beneficiosa. Sin embargo, el 1 de diciembre Mussolini cedió al punto de permitir a Rommel retirarse a Buerat si le parecía que la posición en El Agheila podría perderse ante un ataque británico.




Un convoy de tanques y vehículos pertenecientes a la 1ª Division Acorazada han sido atacados por aviones enemigos durante su avance hacia Túnez.

Rommel no tenía ninguna intención de perder ni hombres ni equipo en las líneas en Mersa Brega y El Agheila. Sabía que Montgomery estaba reuniendo fuerzas para el ataque y estaba decidido a no ser inmovilizado por una batalla defensiva. El 6 de diciembre transmitió a Navarini la orden de comenzar a sacar su infantería italiana esa noche e iniciar la retirada a Buerat. Esta acción se realizó durante las dos noches siguientes de forma completamente inadvertida por los británicos. Las líneas ligeramente ocupadas por tropas sólo alemanas y por la división italiana “Ariete” que Rommel pretendía que se retirase unos momentos antes del ataque británico, dejando que el bombardeo de la artillería del 8º Ejército cayese sobre una línea de frente vacía y sembrada de minas y trampas explosivas.

El 10 de diciembre el aumento de la actividad de los británicos indicó que el ataque era inminente. Finalmente los británicos observaron las retiradas anteriores y sabían que Rommel ahora tenía la intención de abandonar la línea. Para contrarrestar esto, Montgomery adelantó la fecha de inicio de su ataque 48 horas a la noche del 14 al 15 de diciembre. Al sur de la línea, los reconocimientos aéreos alemanes pronto demostraron que los carros y autoametralladoras británicos estaban en el desierto en tareas de buscar una vía para flanquear las unidades de Rommel. El 13 de diciembre esta actividad aumentó y antes de la medianoche comenzó un bombardeo de artillería pesada. Rommel instintivamente sabía que ya era hora de retirarse para las fuerzas motorizadas.


El 8º Ejército avanzó al ataque tal y como estaba previsto, pero fue enlentecido y casi paralizado por campos minados, demoliciones y trampas y por hábiles acciones de retaguardia a cargo de la división 'Ariete'. La división de Nueva Zelanda también hizo su movimiento de flanqueo a través del desierto como estaba previsto, aunque con mucha dificultad debido a la falta de combustible, pero cuando llegó a la carretera de la costa encontró una vez más que el enemigo había volado.

Ultimas etapas de la persecución de Rommel


1.- 20 de noviembre de 1942, el 8º Ejército alcanza Bengasi. 2.- 4 de diciembre de 1942. Comienza la batalla por la posición de El Agheila. 3.- 15 de enero de 1943. Inicio de los ataques a la Línea Buerat. 4.- 20 enero de 1943. El 8º Ejército ocupa la Línea Homs. 5.- 23 de enero de 1943. El 8º Ejército alcanza Trípoli.

Continúa en Rommel perseguido tras El Alamein V



miércoles, 22 de junio de 2016

Portaaviones alemanes e italianos.I

Portaaviones alemanes e italianos.

Las dos naciones europeas del Eje, Alemania e Italia, fueron incapaces de proporcionar durante toda la guerra cobertura aérea embarcada a sus flotas simplemente por el hecho de no tener portaaviones. Esta circunstancia originó una merma táctica importante que supuso tanto la imposibilidad de usar la flota a plena capacidad como la perdida de buques de guerra. Irónicamente, ambas Marinas de Guerra reconocieron la necesidad de portaaviones antes de la guerra pero tal exigencia fue relegada a un segundo término a favor de la construcción de acorazados que gozaban de mayor prioridad. 

La Luftwaffe realmente desarrolló aviones específicos para su uso desde portaaviones mientras la fuerza aérea italiana rehusó desarrollar cualquier proyecto de aviación embarcada hasta que en 1941 Mussolini dio órdenes para ello. Demasiado tarde y por esta causa ni portaaviones ni sus dotaciones aéreas estuvieron preparados antes de que Italia firmase el armisticio con los aliados en septiembre de 1943. Por parte alemana, fue el propio estado mayor naval quien pospuso y después canceló la puesta en servicio de portaaviones.

Los alemanes comenzaron la construcción de portaaviones en primer lugar. El programa de construcción naval de 1934 incluía tres buques de este tipo. A los dos primeros, denominados Portaaviones A y B, se pusieron en quilla respectivamente el 28 de diciembre de 1935 y 30 de septiembre de 1936. Se programaron para su entrada en servicio como muy tarde en 1939 pero retrasos en la entrega del equipamiento y otros programas de construcción naval dificultaron desde un principio todo el proceso. En 1938, a once meses  de la entrega prevista, ambos buques estaban retrasados y la carestía de soldadura amenazaba con adicionales periodos de retraso. La limitada mano de obra fue asignada a los prioritarios programas de construcción de acorazados y submarinos. Como consecuencia, el Portaaviones A, posteriormente denominado Graf Zeppelin, no fue botado hasta diciembre de 1938 y su fecha de entrega llevada hasta mayo de 1940, trece meses más tarde. La fecha del Portaaviones B, cuyo nombre previsto seria Peter Strasser fue retrasada a julio de 1940.



El estallido de la guerra exacerbó aun más el gran problema de la escasez de mano de obra de tal forma que los trabajadores disponibles en los astilleros fueron concentrados en la construcción del Bismark, Prinz Eugen, Seydlitz y los submarinos cuya construcción ya estaba comenzada para en un esfuerzo completarla lo más pronto posible. El rechazo de Adolf Hitler en reducir la distribución de acero al sector civil implicaba el racionamiento del acero restante entre los distintos servicios de la Wehrmacht. En mayo de 1940, el almirante Erich Raeder decidió desguazar el Portaaviones B y suspender la construcción del Graf Zeppelin. Este último se hallaba completado al 85% y con el componente aéreo creado y asignado. Sin embargo, Raeder distribuyó el "acero naval" entre submarinos, acorazados de la nueva clase H, cruceros y destructores. De todos, solo submarinos y destructores acabaron construyéndose. Mientras la flota aérea de la Luftwaffe dirigida a ser utilizada en los portaaviones cambió de destino y fue utilizada en la campaña contra Francia.


La Marina de Guerra italiana ya consideró convertir dos buques de pasajeros oceánicos en portaaviones a principios de los años 30 pero se encontró de cara con la resistencia por parte de la Regia Aeronautica. En 1923 un real decreto asignó todos los aviones a las fuerzas Aéreas y Mussolini apoyó en un primer momento el rechazo de las autoridades aéreas a desarrollar aviones destinados a ser embarcados. La armada utilizo el presupuesto "extra" en modernizar los viejos acorazados. Ante esta situación ni Alemania ni Italia disponían de portaaviones ni en servicio ni en construcción en el segundo año de guerra. Sin embargo, los acontecimientos harían cambiar rápidamente esta situación, al menos en teoría.


 Aquila

Hitler y Mussolini cambiaron su criterio ante los éxitos de la aviación embarcada de los aliados y japoneses en los años 1940 y 1941. Los italianos retomaron sus planes de preguerra y requisaron los buques de pasajeros, SS Roma y SS Augustus, para su reconversión renombrándolos respectivamente  Aquila y Falco. Desafortunadamente, copiaron casi al pie de la letra a los alemanes y adoptaron la idea de emplazar en pesadas torretas acorazadas una batería de 8 cañones de superficie de 150 mm. Este hecho aumentaba de forma considerable el peso del buque por lo que fueron instalados en su lugar cañones de 130 mm. en montajes abiertos. En relación a la estabilidad y la protección interna también se produjeron modificaciones como la adición de un cinturón de 60 cm. en la línea de flotación. Este adicional aumento de peso y manga redujo la velocidad de los barcos en dos nudos pero en contraposición se ganó en estabilidad y supervivencia. También se añadió blindaje en otras áreas al añadir una cubierta blindada de 8 cm. sobre los depósitos de combustible y las bodegas. El componente aéreo previsto para  estos barcos estaba compuesto por un numero entre 36 y 51 cazas Re.2001, dependiendo si el mecanismo de pliegue de las alas de los aviones pudiese ser desarrollado o no. En su última configuración, los portaviones de la Regia Marina tendrían un desplazamiento cercano a las 32.000 tn. y una velocidad máxima de 29-30 nudos.

jueves, 16 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II




Los registros de ataques del 7 de septiembre indican que el primer contacto con el grupo aéreo enemigo se produjo a las 15:54 h. seguido en apenas minutos por incontables puntos que representaban centenares de aviones. Göring virtualmente había enviado la totalidad de muchas de sus Geschwader, así dirigió los bombarderos de las KG 1, KG 2, KG 3, KG 26 Y KG 76, junto con los cazas pesados Bf 110 de la ZG 2 y los cazas monomotores Bf 109 de JG 2, JG 3, JG 51, JG 52, JG 54, I./JG 77 y I./ Y II./ LG 2. Esta colosal flota aérea estaba compuesta por 965 aviones, volando entre los 4268 m. y los 7010 m de altitud sobre un frente de 32.2 Km. Dowding y Park coincidieron en pensar que solo Londres podría ser el objetivo de esta vasta enorme armada y por ello a las 16:17 h. se ordeno el despegue de 11 escuadrones de caza, elevándose el número de unidades a 21 a las 16:30h. Todos los aviones disponibles estaban volando hacia la capital sin pensar en dejar una unidad de protección de los aeródromos.  Los cazas de la RAF se vieron sobrepasados numéricamente por sus homólogos de la Luftwaffe, así y todo se batieron con ferocidad. Los bombarderos alemanes atacaron los muelles de la capital pero sus bombas cayeron sobre una amplia zona, dese Kensington en el oeste  hasta el East End donde se concentró el ataque, produciendo grandes daños sobre densas manzanas de hogares de trabajadores así como sobre los muelles, plantas de gas y estaciones eléctricas que también sufrieron bombardeadas. Acto seguido, los bombarderos alemanes giraron y regresaron a sus bases a las 17:45 h., eso sí con grandes huecos en sus cerradas formaciones. 

Una vez desparecieron los aviones enemigos de los cielos de Londres, comenzó la lucha de los bomberos con el fuego con gran determinación. Se tuvo que apagar los incendios presentes en  casas, en las calles e incluso en el mismo río Támesis donde ardían grandes superficies de líquidos inflamables al mismo tiempo que se producían explosiones en almacenes de pintura, aceite y por supuesto explosivos y municiones que ocasionaban mas y mas incendios Pero no solo eran los materiales obviamente peligrosos los que explosionaban, además la conflagración amenazada con convertirse en autosuficiente y retroalimentarse tal y como el fuego aspiraba el  oxígeno desde las calles circundantes. Se elevaron en el aire espirales de pavesas ardiendo, produciéndose nuevos incendios allí donde caían. El cuerpo de bomberos de Londres clasificaba los incendios según el número de autobombas necesarias para sofocarlos, así un " gran incendio" necesitaba 30 bombas, sin embargo, en el día 7 de septiembre de 1940 los bomberos londinenses actuaron en nueve incendios considerados como "conflagraciones" donde eran necesario el concurso de más de 100 autobombas. El más grande de todos se produjo  en los muelles de Surrey, donde el fuego era de tal magnitud que se necesitaron 300 bombas para sofocarlo.



A las 20:10 h., la siguiente próxima ola de bombarderos alemanes 318 comenzó a verter toneladas de bombas incendiarias. 306 civiles murieron en el bombardeo, y 1337 personas más resultaron gravemente heridas en la City, junto con 142 fallecidos más en los suburbios. Una enorme chimenea de humo se cernía sobre la capital, mientras los incendios seguían ardiendo.


El 7 de septiembre se perdieron 15 Spitfires y cuatro pilotos y 17 Hurricanes y siete pilotos por parte del Mando de Caza mientras que se derribaron 38 aviones de la Luftwaffe, incluyendo 14 Bf 109. El balance de pérdidas  realmente no difería en gran medida con el de días anteriores, aunque esta situación fue cambiando conforme fue avanzando la campaña, y así los ataques sobre Londres pronto se convirtieron en mucho más costosos para los atacantes que para los defensores. El Blitz sobre la capital británica siguió incluso después de dar como finalizada la Batalla de Inglaterra ya que los bombarderos continuaron durante 76 noches consecutivas con una solo única excepción, el 2 de noviembre, por impedimentos meteorológicos la Luftwaffe no bombardeó Londres. 



Obviando la destrucción material y las pérdidas humanas, el cambio de objetivos dio un inestimable respiro al Mando de Caza ya que tanto aeródromos como las estaciones de radar apenas si sufrieron ataques con esta decisión. Los pilotos tuvieron tiempo extra de descanso incluso los nuevos pilotos disponían de tiempo extra para tareas de entrenamiento y familiarización con los aviones, un lujo impensable anteriormente.  Fue en el cambio de prioridades cuando Dowding fue relevado del mando comentando " la cercanía de Londres a los aeródromos alemanes les hará perder la guerra"  e incluso Churchill puso de moda una exagerada cita " Londres es como un enorme animal prehistórico, capaz de soportar  terrible lesiones, destrozados y sangrando por numerosas heridas y aún así preservar su vida y movimiento".

miércoles, 15 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein III



Cañones alemanes de 88 mm abandonados.

Montgomery no quiso escuchar nada al respecto de este movimiento, era muy cauteloso sobre la exposición de su ejército a cualquier clase de contratiempo. No quería sufrir la experiencia de ser contraatacado tal y como había sucedido dos veces en el pasado, a pesar incluso que los reconocimientos aéreos y los informes secretos de inteligencia proporcionados por Ultra probaban que el enemigo solo disponía de 30 tanques y 20 coches blindados así como 40 cañones de 88 mm y 46 cañones antitanque más. Montgomery insistió que el grueso de su fuerza debía avanzar por la carreta costera tras la estela de Rommel y prepararse para la planeada batalla en El Agheila. Una columna de autoblindados avanzaría a través de la ruta interior pero dicho movimiento fue enlentecido por una serie de tormentas de arena que borraron las pistas desérticas.

Las últimas unidades del Panzerarmee Afrika salieron de Bengasi el 19 de noviembre y al anochecer alcanzaron Agedabia. Tres días más tarde estas unidades ya se hallaban en la línea de El Agheila. La columna de autoametralladoras que debía avanzar a través del desierto y alcanzar la carretera costera entre Agedabia y Bengasi llegó a su destino el día 20 pero encontró la carretera vacía del enemigo. El ejercito de Rommel que había sobrevivido al la batalla de El Alamein había retrocedido 1.300 km. En tres semanas, luchando en acciones de retaguardia y cortos de fuel y munición para llegar a posiciones más preparadas y aguardar refuerzos. Sobre el papel estaban en un lamentable estado pero su reputación de combate seguía permaneciendo siendo tan formidable que fue suficiente para que sus enemigos les tratasen con gran precaución.

Al contrario de los problemas que tenia Rommel, Montgomery estaba en plena forma, controlaba toda la situación. Las largas líneas de comunicación entre Egipto y El Agheila por supuesto que causaban dificultades pero al menos era capaz de resolverlas. El comandante del 8º Ejército estaba confiado en un éxito esencial. De forma lenta, segura y con gran superioridad acabaría machacando a todas las fuerzas del Eje. Montgomery no estaba interesado en saltar las posiciones enemigas en El Agheila con un repentino y apresurado ataque; quería atacar solo cuando estuviese seguro de la victoria total con una fuerza abrumadora.


Un cañón antitanque británico de 6-pdr y sus vigilantes transportes parecen haber sufrido un percance cerca de un bloqueo de carretera.

La llegada del 8º Ejército enfrente de la línea El Agheila-Mersa Brega permitía en esos momentos a Montgomery concentrarse en planificar la batalla que debía barrer al enemigo. A pesar incluso de los informes descifrados de Ultra y demás informaciones de inteligencia que mostraban al enemigo en no su mejor estado para conservar la línea, ya que solo podían mostrar una resistencia testimonial, Montgomery que ahora poseía una inmensa reputación que conservar no estaba dispuesto a sufrir contratiempos. Debido a ello y en primer lugar necesitaba reorganizar su ejército.

Con sus fuerzas extendidas a través de 1.300 km. de África del Norte, las inmediatas preocupaciones de Montgomery estaban relacionadas con sus suministros y administración, más que en batallas y persecuciones. La naturaleza tan estrecha del avance significaba que de lejos eran necesarios tres cuerpos de ejército en acción. Existiría menos tensión administrativa si uno de los cuerpos se disolvía y sus formaciones dispersadas. Decidió deshacerse del XIII Cuerpo y mover su comandante, el teniente general Brian Horrocks al X Cuerpo para reemplazar al teniente general Lumsden cuyo reciente comportamiento al inicio de la persecución había sido considerado más bien pobre. A las divisiones del XIII Cuerpo se les encomendaron diversos roles; la 44ª Division de infantería fue disuelta y la 50ª Division y la 4ª División India se trasladaron a la reserva de Cuartel General con la intención de incluirlas en el XXX Cuerpo posteriormente.

El cauteloso ataque de Montgomery sobre El Agheila fue planeado para iniciarse la noche del 16 al 17 de diciembre-. El 26 de noviembre el teniente general Leese y su XXX Cuerpo avanzaron hasta situarse delante del X Cuerpo. La unidad comprendía de la 7ª Division Blindada, la 51ª Division Highland y las Divisiones de nueva Zelanda. El plan consistía en retirar el X Cuerpo hasta Bengasi para actuar como reserva en el caso que Rommel volviese a actuar con uno de sus notables contraataques.

El plan de ataque de Montgomery era convencional. Decidió un frontal asalto cerca de la costa con la 51ª Division y la 7ª Acorazada para fijar las defensas mientras un profundo movimiento a través del desierto por el sur a cargo de la división de nueva Zelanda por detrás de las líneas sellaría las fuerzas de Rommel en una trampa. La Desert Air Force apoyaría estos ataques y debería estar preparada ante una repentina retirada de las fuerzas enemigas.

Rommel tardo poco tiempo en darse cuenta que la llamada línea en El Agheila era de hecho indefendible. Ocupaba al menos 160 km en el desierto, incluso era más larga que la línea en el Alamein y no tenía ni tropas ni suministros para mantenerla. La mayoría de su armamento pesado y cañoneas antitanque se habían perdido en El Alamein así como el grueso del equipo acorazada. La situación respecto al combustible mostraba poca muestra de mejoría ahora que Arnim había creado un nuevo ejército en Túnez y también necesitaba suministros. Sin embargo, durante los días siguientes llegó un goteo de refuerzos acompañado de algunos tanques de repuesto.

Rommel conocía que la posesión de la línea de El Agheila llevaría a la eventual destrucción de su ejército y pidió a su superior en Roma, el mariscal Cavallero, permiso para comenzar una retirada más al menos hasta Buerat o incluso Trípoli. Desde allí los suministros serian entregados directamente desde el puerto a las tropas. Sus líneas de suministro se acortarían en 400 km mientras que las de Montgomery se alargarían en la misma distancia.

El mariscal Cavallero rechazó la propuesta de Rommel considerándola intolerable, Mussolini había decretado que no hubiesen adicionales retiradas en Libia. Esta decisión fue posteriormente ratificada por Berlín; Rommel debía permanecer firme y luchar en El Agheila. Hitler incluso prometió más cañones y tanques que deberían de llegar lo antes posible y recordó a Rommel que se hallaba bajo el mando del gobernador de Libia, el mariscal Bastico y debía obedecer sus órdenes.



martes, 14 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.I

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.


Formacion de Heinkel He-111 hacia Inglaterra

Probablemente el 7 de septiembre de 1940 fue una fecha clave en el devenir de la Batalla de Inglaterra. Ese día se cambiaron las prioridades de ataque de la Luftwaffe. Tanto los aeródromos del Mando de Caza como las fábricas de producción aeronáutica dejaron de ser los objetivos primarios. Este cambio de orientación fue impulsado por Göring y apoyado por Kesserling ya que consideraron que la campaña contra los aeródromos había dado sus frutos y pensaban que el Mando de Caza estaba finiquitado. El mariscal Hugo Sperrle se manifestó en contra de este cambio de órdenes a favor del bombardeo de las ciudades britanicas pues creía que aun quedaban por lo menos 1000 cazas británicos en servicio y abogaba por seguir atacando los aeródromos sobre todo los del Grupo Nº 11.

Pero sería un error ver solo la selección de Londres como objetivo, como un cambio fundamental en la dirección de la Luftwaffe. El fin primordial seguía siendo la destrucción del Mando de Caza y los ataques contra Londres simplemente representarían una variación en la forma de conseguir ese objetivo. Al atacar la capital británica, el Mando de Caza utilizaría sus aviones en defensa, dando de esta manera una oportunidad a los cazas de la Luftwaffe para destruirlos. Fue, en palabras de un oficial alemán, refiriéndose a Londres como el: "único objetivo que el Mando de Caza daría todo para defenderlo"un ejemplo válido de ste razonamiento. Al menos, esta era la teoría de Göring, sin embargo tampoco hay que olvidarse que el 25 de agosto de 1940, Berlín fue bombardeada por aviones de la RAF. Por esta razón, no se puede descartar un componente de venganza en el ataque a Londres y otras ciudades britanicas. Y Londres, por supuesto era un objetivo crucial. Era la ciudad más grande de Europa y la capital de una nación enemiga, casi la única nación enemiga en ese momento. Representaba el principal centro económico de Gran Bretaña, un importante puerto y foco industrial, la sede del gobierno y la casa del rey. Un objetivo de importancia sin precedentes, por lo que no es de extrañar que se convirtiera en un blanco tentador.

De la misma forma que Göring reconsideró y varió su estrategia, el Mariscal del Aire Dowding, jefe del Mando de Caza, en el mismo momento y también es posible que por casualidad replanteó su táctica reestructurando sus fuerzas, concretamente reclasificando sus escuadrones. De esta forma, los escuadrones del Grupo Nº 11 de primera línea se categorizaron como Escuadrones Clase A así como los escuadrones de los Grupos Nº 10 y Nº 12 que en una eventualidad pudiesen ser requeridos para reforzar el Grupo Nº 11.  Los Escuadrones Clase B, si bien estaban a plena capacidad en referencia a pilotos y aparatos y por lo tanto listos para entrar en acción, se hallaban mermados en su rendimiento de combate pues o bien estaba faltos de experiencia o bien sufrían fatiga de combate. Por último, los Escuadrones Clase C eran aquellos que habian sufrido grandes pérdidas y estaban retirados de la acción para reequiparse y recuperar fuerzas y moral.


Sir Hugh Dowding

Experimentados pilotos supervivientes de estas unidades se enviarían, en cuanto estuvieron  listos para la acción, como reemplazo de los pilotos caídos en combate o heridos en las unidades categorizadas como Clase A. Esta manera de actuar cortaría la filiación entre el propio piloto individual y su unidad original, práctica que estaba en contraposición con la tradición militar británica, pero se aseguraba que los escuadrones siempre dispondrían de un núcleo de pilotos de combate veteranos y experimentados. Mientras tanto, Keith Park, comandante del Grupo Nº 11, instruyó a sus controladores y pilotos para que de ahí en adelante obedeciesen ordenes del Grupo, sin realizar ninguna interpretación personal de dichas ordenes. Este mandato se emitió para que los pilotos de caza no atacasen desde posiciones inferiores a las ocupadas por sus enemigos, sin embargo esta práctica causó retrasos en la llegada al combate e incluso significaba que los cazas de la RAF libraron batallas aéreas con los cazas de la Luftwaffe que actuaban como escoltas  en lugar atacar a los propios bombarderos, que volaban a menudo a niveles más bajos.


Tal vez como medida de confusión hacia el comandante en jefe del Mando de caza, la Luftwaffe comenzó su ataque del 7 de septiembre de la misma manera que había comenzado muchos de los últimos días, con aisladas incursiones de aviones de reconocimiento, pero tras ello, las pantallas del radar seguía apareciendo claras, sin aviones enemigos y con las cuadriculas de los mapas de control vacías. La  larga espera parecía funesta. El Ministerio del Aire ya había emitido una la "Alerta de Invasión Nº12 que significaba ataque inminente sin previamente haber emitido  La Alertas Nº 2 y 3 que indicaban ataques probables entre dos y tres días, respectivamente.

Continúa en El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II