viernes, 24 de junio de 2016

Portaaviones alemanes e italianos.II


El Aquila ya estaba preparado para sus pruebas en alta mar cuando Italia firmó el armisticio en septiembre de 1943 y su componente aéreo lo hubiese estado nueve meses más tarde. El Falco, rebautizado como Sparviero, apenas había progresado su construcción mas allá de los trabajos de las etapas iniciales cuando se firmó el armisticio. Los alemanes tomaron el control de ambos buques pero la falta de combustible y de tripulación impidió su uso activo en operación alguna.

Mientras, Hitler ordenó a la Kriegsmarine retomar los trabajos sobre el Graf Zeppelin en agosto de 1942. Aparte de esto, se propuso la construcción de dos nuevos portaaviones y un crucero que ya estaba en los astilleros también paso a estudio de reconversión en portaaviones. Como los italianos, los alemanes consideraron la opción de transformar dos buques de pasajeros en portaaviones, mientras, la Luftwaffe retomaba el diseño de una versión naval del Ju-87 y se preparaba para la producción del Messerschmidt Bf-109 embarcado. Ninguno de estos planes alcanzó la luz ya que las prioridades del tejido productivo de Alemania estaban encaminadas a hacer frente a las consecuencias que el bombardeo estratégico aliado estaba produciendo, es decir, la mayoría de la producción industrial fue para la construcción de cazas que defendieran los cielos de Alemania y para reponer las perdidas en material que sufría el ejercito en el frente del este.



Planos y fotografía del Ju-87 adaptado para ser embarcado.

También existían problemas más focalizados sobre la misma construcción de los portaaviones alemanes. El diseño de construcción del Graf Zeppelin estaba basado en un balance defectuoso y debía ser reconstruido añadiendo 9000 tn. de desplazamiento extra y por ello se retrasaría su finalización aun más en el tiempo. La fecha límite se demoró incluso a finales de 1943. Esta circunstancia y la escasez de combustible fueron un obstáculo tan grande que se dieron muy pocas probabilidades a que el buque fuese algún día operativo, incluso contado que el componente aéreo pudiese estar en condiciones de uso. El plan alemán de construcción y empleo de portaaviones fue cancelado de nuevo con la misma rapidez con la que fue retomado.

Es interesante reseñar la intensa cooperación existente entre Alemania e Italia en referencia al diseño, construcción y equipamiento de sus respectivos portaaviones. Los ascensores, las catapultas y las técnicas de apontaje eran de diseño alemán. Así tanto el Graf Zeppelin como el Aquila fueron equipados con dos elevadores y dos catapultas. La catapulta estaba diseñada para ser accionada mediante aire comprimido y podía lanzar un avión de cinco toneladas cada treinta segundos. Sin embargo los depósitos de aire necesitaban recargarse, operación que duraba 50 minutos, necesariamente tras solo nueve lanzamientos. Aun peor, los buques carecían de radar y además los cañones estaban emplazados a lo largo de los laterales de los hangares, reduciendo el número de aviones que el portaaviones podía transportar y mantener al mismo tiempo. Ante esta circunstancia, que fue vista como un fallo de estabilidad por  parte italiana, se aligeró el peso de los montajes de artillería mientras que los alemanes decidieron expandir el volumen del casco para así conservar la batería de cañones. Sin embargo, ningún diseño fue optimizado buscando un rendimiento alto para las operaciones  aéreas y por ello es acertado pensar que los dos portaaviones hubiesen estado muy limitados si alguna vez hubiesen entrado en combate, tanto defensivamente como en tareas ofensivas.


Ju-87 catapultado.


De todas formas, es justo indicar que aun con portaaviones bien diseñados el resultado para alemanes e italianos también hubiese sido negativo. En 1943, la situación en el Atlántico y en el Mediterráneo donde los aliados disfrutaban de la ventaja proporcionada por el conocimiento de los códigos navales enemigos mas la escasez de combustible aseguraban de antemano la casi total destrucción de cualquier portaaviones que hubiese podido salir  a alta mar. Los portaaviones del Eje hubiesen podido realizar un impacto significativo en la guerra en 1941 pero su uso en fechas posteriores más que beneficios es casi seguro que hubiese sido perjudicial, debido ala pérdida tanto en recursos humanos, materiales y tecnológicos. El componente aéreo de un portaaviones requiere constante práctica para ser efectivo y ninguna nación europea del Eje disponía de suministro de fuel suficiente para mantener dicha efectividad. Más aun, ninguna fuerza aérea tenia los recursos o la disposición necesaria para proporcionar aviones de reemplazo o modernizar su flota aérea naval tal y como avanzaba la contienda y las propias armadas situaban el desarrollo aéreo naval al final de la cola de prioridades. Los portaaviones son una amalgama de tecnología naval y aérea que requiere una fuente de recursos constante y comprometida. Ni Alemania ni Italia disfrutaron en ningún momento de ese compromiso en referencia a la aviación embarcada.

jueves, 23 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein IV


Rommel comenzó a acosar a Bastico con detalles de la situación tan complicada del Panzerarmee Afrika advirtiéndole que en última instancia, tal vez el norte de África no podría mantenerse bajo control. La información pasó de un lado a otro entre Libia y Roma y llegó hasta altas esferas cuando los tres mariscales, Bastico, Cavallero y Kesselring acordaron reunirse con Rommel. La reunión tuvo lugar en el desierto, en el arco del triunfo, Arco dei Fileni, que Mussolini mandó construir en 1930 para celebrar su entrada en Cirenaica. Conocido por los británicos como Arco de Mármol, el monumento fue testigo de una acalorada discusión. Rommel seguía convencido en su opinión que la línea de El Agheila era imposible de mantener frente a una fuerte oposición con las tropas que disponía, Un movimiento  generalizado a través del desierto por el sur a cargo de tropas acorazadas británicas aseguraría que sus posiciones serian flanqueadas en cuestión de días. Los otros tres comandantes estaban en desacuerdo e insistieron en una combinación de halagos y amenazas que Rommel podía y debía aguantar y detener el avance británico.

Envalentonado por el apoyo de sus superiores, Bastico incluso quiso llegar tan lejos como ordenar contraatacar nada mas las avanzadillas británicas llegasen al área y le recordó a Rommel que tenía prohibido cualquier retirada sin su permiso bajo sanción, Impertérrito ante el arranque despótico de Bastico, Rommel se acercó hacia el General Navarini, comandante del XXI Corpo italiano para preguntar si estaba preparado para un posterior repliegue de su infantería hasta Buerat.

Obviamente, Rommel estaba sufriendo una gran presión tanto por sus superiores como por la situación en el campo de batalla. Tras dos años en el desierto, su estado de salud comenzaba a decaer, sufría una dolencia cutánea, así como incesantes dolores de cabeza y, en una carta a su mujer admitía que sus nervios estaban “a flor de piel”. La continua presión provocó una decisión muy acelerada. Estaba seguro que si presentaba a Hitler una completa visión de la situación el África del Norte, recapacitaría y permitiría un repliegue en algún lugar desde Trípoli o más lejos hasta incluso en Túnez donde podría reunirse con Arnim. Decidió ver al Führer en persona.

Sin el conocimiento de sus superiores o permiso del comandante del teatro de operaciones, Rommel viajó a Rastenburg en Prusia Oriental para suplicar por su causa. Cuando llegó al cuartel general del Führer estaba horrorizado por su acción. ¿Cómo se había atrevido a dejar el mando sin permiso? Se preguntaba. Una fuerte discusión tuvo lugar con Hitler que le acusaba de actitud derrotista por intentar sugerir una completa retirada de África del Norte como posible solución. Hitler estaba cansado de generales que abogaban repliegues y ordenó a Rommel permanecer firmes y luchar hasta el último hombre.

Hitler pudo ver como su general favorito estaba enfermo y empezaba a faltarle resolución. Como concesión, prometió a Rommel que la Luftwaffe ayudaría a la situación logística a través de puentes aéreos lo más cerca posible del frente. Momentáneamente Rommel volvió a Libia con incluso mayor sentimiento de desesperación pero continuó presionando a Kesselring y sus superiores en Roma con la idea de disminuir su intransigencia. La doctrina de la posesión rápida sólo porque sí era militarmente errónea; necesitaba desesperadamente una estrategia más coherente que reflejase el aumento progresivo de la fuerza de Montgomery y su vez la creciente debilidad del propio Rommel. Desafortunadamente, esta continua postura de Rommel sólo endurecía las actitudes de sus superiores y comenzó a surgir un consenso generalizado acerca de su retirada del teatro como opción beneficiosa. Sin embargo, el 1 de diciembre Mussolini cedió al punto de permitir a Rommel retirarse a Buerat si le parecía que la posición en El Agheila podría perderse ante un ataque británico.




Un convoy de tanques y vehículos pertenecientes a la 1ª Division Acorazada han sido atacados por aviones enemigos durante su avance hacia Túnez.

Rommel no tenía ninguna intención de perder ni hombres ni equipo en las líneas en Mersa Brega y El Agheila. Sabía que Montgomery estaba reuniendo fuerzas para el ataque y estaba decidido a no ser inmovilizado por una batalla defensiva. El 6 de diciembre transmitió a Navarini la orden de comenzar a sacar su infantería italiana esa noche e iniciar la retirada a Buerat. Esta acción se realizó durante las dos noches siguientes de forma completamente inadvertida por los británicos. Las líneas ligeramente ocupadas por tropas sólo alemanas y por la división italiana “Ariete” que Rommel pretendía que se retirase unos momentos antes del ataque británico, dejando que el bombardeo de la artillería del 8º Ejército cayese sobre una línea de frente vacía y sembrada de minas y trampas explosivas.

El 10 de diciembre el aumento de la actividad de los británicos indicó que el ataque era inminente. Finalmente los británicos observaron las retiradas anteriores y sabían que Rommel ahora tenía la intención de abandonar la línea. Para contrarrestar esto, Montgomery adelantó la fecha de inicio de su ataque 48 horas a la noche del 14 al 15 de diciembre. Al sur de la línea, los reconocimientos aéreos alemanes pronto demostraron que los carros y autoametralladoras británicos estaban en el desierto en tareas de buscar una vía para flanquear las unidades de Rommel. El 13 de diciembre esta actividad aumentó y antes de la medianoche comenzó un bombardeo de artillería pesada. Rommel instintivamente sabía que ya era hora de retirarse para las fuerzas motorizadas.


El 8º Ejército avanzó al ataque tal y como estaba previsto, pero fue enlentecido y casi paralizado por campos minados, demoliciones y trampas y por hábiles acciones de retaguardia a cargo de la división 'Ariete'. La división de Nueva Zelanda también hizo su movimiento de flanqueo a través del desierto como estaba previsto, aunque con mucha dificultad debido a la falta de combustible, pero cuando llegó a la carretera de la costa encontró una vez más que el enemigo había volado.

Ultimas etapas de la persecución de Rommel


1.- 20 de noviembre de 1942, el 8º Ejército alcanza Bengasi. 2.- 4 de diciembre de 1942. Comienza la batalla por la posición de El Agheila. 3.- 15 de enero de 1943. Inicio de los ataques a la Línea Buerat. 4.- 20 enero de 1943. El 8º Ejército ocupa la Línea Homs. 5.- 23 de enero de 1943. El 8º Ejército alcanza Trípoli.

Continúa en Rommel perseguido tras El Alamein V



miércoles, 22 de junio de 2016

Portaaviones alemanes e italianos.I

Portaaviones alemanes e italianos.

Las dos naciones europeas del Eje, Alemania e Italia, fueron incapaces de proporcionar durante toda la guerra cobertura aérea embarcada a sus flotas simplemente por el hecho de no tener portaaviones. Esta circunstancia originó una merma táctica importante que supuso tanto la imposibilidad de usar la flota a plena capacidad como la perdida de buques de guerra. Irónicamente, ambas Marinas de Guerra reconocieron la necesidad de portaaviones antes de la guerra pero tal exigencia fue relegada a un segundo término a favor de la construcción de acorazados que gozaban de mayor prioridad. 

La Luftwaffe realmente desarrolló aviones específicos para su uso desde portaaviones mientras la fuerza aérea italiana rehusó desarrollar cualquier proyecto de aviación embarcada hasta que en 1941 Mussolini dio órdenes para ello. Demasiado tarde y por esta causa ni portaaviones ni sus dotaciones aéreas estuvieron preparados antes de que Italia firmase el armisticio con los aliados en septiembre de 1943. Por parte alemana, fue el propio estado mayor naval quien pospuso y después canceló la puesta en servicio de portaaviones.

Los alemanes comenzaron la construcción de portaaviones en primer lugar. El programa de construcción naval de 1934 incluía tres buques de este tipo. A los dos primeros, denominados Portaaviones A y B, se pusieron en quilla respectivamente el 28 de diciembre de 1935 y 30 de septiembre de 1936. Se programaron para su entrada en servicio como muy tarde en 1939 pero retrasos en la entrega del equipamiento y otros programas de construcción naval dificultaron desde un principio todo el proceso. En 1938, a once meses  de la entrega prevista, ambos buques estaban retrasados y la carestía de soldadura amenazaba con adicionales periodos de retraso. La limitada mano de obra fue asignada a los prioritarios programas de construcción de acorazados y submarinos. Como consecuencia, el Portaaviones A, posteriormente denominado Graf Zeppelin, no fue botado hasta diciembre de 1938 y su fecha de entrega llevada hasta mayo de 1940, trece meses más tarde. La fecha del Portaaviones B, cuyo nombre previsto seria Peter Strasser fue retrasada a julio de 1940.



El estallido de la guerra exacerbó aun más el gran problema de la escasez de mano de obra de tal forma que los trabajadores disponibles en los astilleros fueron concentrados en la construcción del Bismark, Prinz Eugen, Seydlitz y los submarinos cuya construcción ya estaba comenzada para en un esfuerzo completarla lo más pronto posible. El rechazo de Adolf Hitler en reducir la distribución de acero al sector civil implicaba el racionamiento del acero restante entre los distintos servicios de la Wehrmacht. En mayo de 1940, el almirante Erich Raeder decidió desguazar el Portaaviones B y suspender la construcción del Graf Zeppelin. Este último se hallaba completado al 85% y con el componente aéreo creado y asignado. Sin embargo, Raeder distribuyó el "acero naval" entre submarinos, acorazados de la nueva clase H, cruceros y destructores. De todos, solo submarinos y destructores acabaron construyéndose. Mientras la flota aérea de la Luftwaffe dirigida a ser utilizada en los portaaviones cambió de destino y fue utilizada en la campaña contra Francia.


La Marina de Guerra italiana ya consideró convertir dos buques de pasajeros oceánicos en portaaviones a principios de los años 30 pero se encontró de cara con la resistencia por parte de la Regia Aeronautica. En 1923 un real decreto asignó todos los aviones a las fuerzas Aéreas y Mussolini apoyó en un primer momento el rechazo de las autoridades aéreas a desarrollar aviones destinados a ser embarcados. La armada utilizo el presupuesto "extra" en modernizar los viejos acorazados. Ante esta situación ni Alemania ni Italia disponían de portaaviones ni en servicio ni en construcción en el segundo año de guerra. Sin embargo, los acontecimientos harían cambiar rápidamente esta situación, al menos en teoría.


 Aquila

Hitler y Mussolini cambiaron su criterio ante los éxitos de la aviación embarcada de los aliados y japoneses en los años 1940 y 1941. Los italianos retomaron sus planes de preguerra y requisaron los buques de pasajeros, SS Roma y SS Augustus, para su reconversión renombrándolos respectivamente  Aquila y Falco. Desafortunadamente, copiaron casi al pie de la letra a los alemanes y adoptaron la idea de emplazar en pesadas torretas acorazadas una batería de 8 cañones de superficie de 150 mm. Este hecho aumentaba de forma considerable el peso del buque por lo que fueron instalados en su lugar cañones de 130 mm. en montajes abiertos. En relación a la estabilidad y la protección interna también se produjeron modificaciones como la adición de un cinturón de 60 cm. en la línea de flotación. Este adicional aumento de peso y manga redujo la velocidad de los barcos en dos nudos pero en contraposición se ganó en estabilidad y supervivencia. También se añadió blindaje en otras áreas al añadir una cubierta blindada de 8 cm. sobre los depósitos de combustible y las bodegas. El componente aéreo previsto para  estos barcos estaba compuesto por un numero entre 36 y 51 cazas Re.2001, dependiendo si el mecanismo de pliegue de las alas de los aviones pudiese ser desarrollado o no. En su última configuración, los portaviones de la Regia Marina tendrían un desplazamiento cercano a las 32.000 tn. y una velocidad máxima de 29-30 nudos.

jueves, 16 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II




Los registros de ataques del 7 de septiembre indican que el primer contacto con el grupo aéreo enemigo se produjo a las 15:54 h. seguido en apenas minutos por incontables puntos que representaban centenares de aviones. Göring virtualmente había enviado la totalidad de muchas de sus Geschwader, así dirigió los bombarderos de las KG 1, KG 2, KG 3, KG 26 Y KG 76, junto con los cazas pesados Bf 110 de la ZG 2 y los cazas monomotores Bf 109 de JG 2, JG 3, JG 51, JG 52, JG 54, I./JG 77 y I./ Y II./ LG 2. Esta colosal flota aérea estaba compuesta por 965 aviones, volando entre los 4268 m. y los 7010 m de altitud sobre un frente de 32.2 Km. Dowding y Park coincidieron en pensar que solo Londres podría ser el objetivo de esta vasta enorme armada y por ello a las 16:17 h. se ordeno el despegue de 11 escuadrones de caza, elevándose el número de unidades a 21 a las 16:30h. Todos los aviones disponibles estaban volando hacia la capital sin pensar en dejar una unidad de protección de los aeródromos.  Los cazas de la RAF se vieron sobrepasados numéricamente por sus homólogos de la Luftwaffe, así y todo se batieron con ferocidad. Los bombarderos alemanes atacaron los muelles de la capital pero sus bombas cayeron sobre una amplia zona, dese Kensington en el oeste  hasta el East End donde se concentró el ataque, produciendo grandes daños sobre densas manzanas de hogares de trabajadores así como sobre los muelles, plantas de gas y estaciones eléctricas que también sufrieron bombardeadas. Acto seguido, los bombarderos alemanes giraron y regresaron a sus bases a las 17:45 h., eso sí con grandes huecos en sus cerradas formaciones. 

Una vez desparecieron los aviones enemigos de los cielos de Londres, comenzó la lucha de los bomberos con el fuego con gran determinación. Se tuvo que apagar los incendios presentes en  casas, en las calles e incluso en el mismo río Támesis donde ardían grandes superficies de líquidos inflamables al mismo tiempo que se producían explosiones en almacenes de pintura, aceite y por supuesto explosivos y municiones que ocasionaban mas y mas incendios Pero no solo eran los materiales obviamente peligrosos los que explosionaban, además la conflagración amenazada con convertirse en autosuficiente y retroalimentarse tal y como el fuego aspiraba el  oxígeno desde las calles circundantes. Se elevaron en el aire espirales de pavesas ardiendo, produciéndose nuevos incendios allí donde caían. El cuerpo de bomberos de Londres clasificaba los incendios según el número de autobombas necesarias para sofocarlos, así un " gran incendio" necesitaba 30 bombas, sin embargo, en el día 7 de septiembre de 1940 los bomberos londinenses actuaron en nueve incendios considerados como "conflagraciones" donde eran necesario el concurso de más de 100 autobombas. El más grande de todos se produjo  en los muelles de Surrey, donde el fuego era de tal magnitud que se necesitaron 300 bombas para sofocarlo.



A las 20:10 h., la siguiente próxima ola de bombarderos alemanes 318 comenzó a verter toneladas de bombas incendiarias. 306 civiles murieron en el bombardeo, y 1337 personas más resultaron gravemente heridas en la City, junto con 142 fallecidos más en los suburbios. Una enorme chimenea de humo se cernía sobre la capital, mientras los incendios seguían ardiendo.


El 7 de septiembre se perdieron 15 Spitfires y cuatro pilotos y 17 Hurricanes y siete pilotos por parte del Mando de Caza mientras que se derribaron 38 aviones de la Luftwaffe, incluyendo 14 Bf 109. El balance de pérdidas  realmente no difería en gran medida con el de días anteriores, aunque esta situación fue cambiando conforme fue avanzando la campaña, y así los ataques sobre Londres pronto se convirtieron en mucho más costosos para los atacantes que para los defensores. El Blitz sobre la capital británica siguió incluso después de dar como finalizada la Batalla de Inglaterra ya que los bombarderos continuaron durante 76 noches consecutivas con una solo única excepción, el 2 de noviembre, por impedimentos meteorológicos la Luftwaffe no bombardeó Londres. 



Obviando la destrucción material y las pérdidas humanas, el cambio de objetivos dio un inestimable respiro al Mando de Caza ya que tanto aeródromos como las estaciones de radar apenas si sufrieron ataques con esta decisión. Los pilotos tuvieron tiempo extra de descanso incluso los nuevos pilotos disponían de tiempo extra para tareas de entrenamiento y familiarización con los aviones, un lujo impensable anteriormente.  Fue en el cambio de prioridades cuando Dowding fue relevado del mando comentando " la cercanía de Londres a los aeródromos alemanes les hará perder la guerra"  e incluso Churchill puso de moda una exagerada cita " Londres es como un enorme animal prehistórico, capaz de soportar  terrible lesiones, destrozados y sangrando por numerosas heridas y aún así preservar su vida y movimiento".

miércoles, 15 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein III



Cañones alemanes de 88 mm abandonados.

Montgomery no quiso escuchar nada al respecto de este movimiento, era muy cauteloso sobre la exposición de su ejército a cualquier clase de contratiempo. No quería sufrir la experiencia de ser contraatacado tal y como había sucedido dos veces en el pasado, a pesar incluso que los reconocimientos aéreos y los informes secretos de inteligencia proporcionados por Ultra probaban que el enemigo solo disponía de 30 tanques y 20 coches blindados así como 40 cañones de 88 mm y 46 cañones antitanque más. Montgomery insistió que el grueso de su fuerza debía avanzar por la carreta costera tras la estela de Rommel y prepararse para la planeada batalla en El Agheila. Una columna de autoblindados avanzaría a través de la ruta interior pero dicho movimiento fue enlentecido por una serie de tormentas de arena que borraron las pistas desérticas.

Las últimas unidades del Panzerarmee Afrika salieron de Bengasi el 19 de noviembre y al anochecer alcanzaron Agedabia. Tres días más tarde estas unidades ya se hallaban en la línea de El Agheila. La columna de autoametralladoras que debía avanzar a través del desierto y alcanzar la carretera costera entre Agedabia y Bengasi llegó a su destino el día 20 pero encontró la carretera vacía del enemigo. El ejercito de Rommel que había sobrevivido al la batalla de El Alamein había retrocedido 1.300 km. En tres semanas, luchando en acciones de retaguardia y cortos de fuel y munición para llegar a posiciones más preparadas y aguardar refuerzos. Sobre el papel estaban en un lamentable estado pero su reputación de combate seguía permaneciendo siendo tan formidable que fue suficiente para que sus enemigos les tratasen con gran precaución.

Al contrario de los problemas que tenia Rommel, Montgomery estaba en plena forma, controlaba toda la situación. Las largas líneas de comunicación entre Egipto y El Agheila por supuesto que causaban dificultades pero al menos era capaz de resolverlas. El comandante del 8º Ejército estaba confiado en un éxito esencial. De forma lenta, segura y con gran superioridad acabaría machacando a todas las fuerzas del Eje. Montgomery no estaba interesado en saltar las posiciones enemigas en El Agheila con un repentino y apresurado ataque; quería atacar solo cuando estuviese seguro de la victoria total con una fuerza abrumadora.


Un cañón antitanque británico de 6-pdr y sus vigilantes transportes parecen haber sufrido un percance cerca de un bloqueo de carretera.

La llegada del 8º Ejército enfrente de la línea El Agheila-Mersa Brega permitía en esos momentos a Montgomery concentrarse en planificar la batalla que debía barrer al enemigo. A pesar incluso de los informes descifrados de Ultra y demás informaciones de inteligencia que mostraban al enemigo en no su mejor estado para conservar la línea, ya que solo podían mostrar una resistencia testimonial, Montgomery que ahora poseía una inmensa reputación que conservar no estaba dispuesto a sufrir contratiempos. Debido a ello y en primer lugar necesitaba reorganizar su ejército.

Con sus fuerzas extendidas a través de 1.300 km. de África del Norte, las inmediatas preocupaciones de Montgomery estaban relacionadas con sus suministros y administración, más que en batallas y persecuciones. La naturaleza tan estrecha del avance significaba que de lejos eran necesarios tres cuerpos de ejército en acción. Existiría menos tensión administrativa si uno de los cuerpos se disolvía y sus formaciones dispersadas. Decidió deshacerse del XIII Cuerpo y mover su comandante, el teniente general Brian Horrocks al X Cuerpo para reemplazar al teniente general Lumsden cuyo reciente comportamiento al inicio de la persecución había sido considerado más bien pobre. A las divisiones del XIII Cuerpo se les encomendaron diversos roles; la 44ª Division de infantería fue disuelta y la 50ª Division y la 4ª División India se trasladaron a la reserva de Cuartel General con la intención de incluirlas en el XXX Cuerpo posteriormente.

El cauteloso ataque de Montgomery sobre El Agheila fue planeado para iniciarse la noche del 16 al 17 de diciembre-. El 26 de noviembre el teniente general Leese y su XXX Cuerpo avanzaron hasta situarse delante del X Cuerpo. La unidad comprendía de la 7ª Division Blindada, la 51ª Division Highland y las Divisiones de nueva Zelanda. El plan consistía en retirar el X Cuerpo hasta Bengasi para actuar como reserva en el caso que Rommel volviese a actuar con uno de sus notables contraataques.

El plan de ataque de Montgomery era convencional. Decidió un frontal asalto cerca de la costa con la 51ª Division y la 7ª Acorazada para fijar las defensas mientras un profundo movimiento a través del desierto por el sur a cargo de la división de nueva Zelanda por detrás de las líneas sellaría las fuerzas de Rommel en una trampa. La Desert Air Force apoyaría estos ataques y debería estar preparada ante una repentina retirada de las fuerzas enemigas.

Rommel tardo poco tiempo en darse cuenta que la llamada línea en El Agheila era de hecho indefendible. Ocupaba al menos 160 km en el desierto, incluso era más larga que la línea en el Alamein y no tenía ni tropas ni suministros para mantenerla. La mayoría de su armamento pesado y cañoneas antitanque se habían perdido en El Alamein así como el grueso del equipo acorazada. La situación respecto al combustible mostraba poca muestra de mejoría ahora que Arnim había creado un nuevo ejército en Túnez y también necesitaba suministros. Sin embargo, durante los días siguientes llegó un goteo de refuerzos acompañado de algunos tanques de repuesto.

Rommel conocía que la posesión de la línea de El Agheila llevaría a la eventual destrucción de su ejército y pidió a su superior en Roma, el mariscal Cavallero, permiso para comenzar una retirada más al menos hasta Buerat o incluso Trípoli. Desde allí los suministros serian entregados directamente desde el puerto a las tropas. Sus líneas de suministro se acortarían en 400 km mientras que las de Montgomery se alargarían en la misma distancia.

El mariscal Cavallero rechazó la propuesta de Rommel considerándola intolerable, Mussolini había decretado que no hubiesen adicionales retiradas en Libia. Esta decisión fue posteriormente ratificada por Berlín; Rommel debía permanecer firme y luchar en El Agheila. Hitler incluso prometió más cañones y tanques que deberían de llegar lo antes posible y recordó a Rommel que se hallaba bajo el mando del gobernador de Libia, el mariscal Bastico y debía obedecer sus órdenes.



martes, 14 de junio de 2016

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.I

El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.


Formacion de Heinkel He-111 hacia Inglaterra

Probablemente el 7 de septiembre de 1940 fue una fecha clave en el devenir de la Batalla de Inglaterra. Ese día se cambiaron las prioridades de ataque de la Luftwaffe. Tanto los aeródromos del Mando de Caza como las fábricas de producción aeronáutica dejaron de ser los objetivos primarios. Este cambio de orientación fue impulsado por Göring y apoyado por Kesserling ya que consideraron que la campaña contra los aeródromos había dado sus frutos y pensaban que el Mando de Caza estaba finiquitado. El mariscal Hugo Sperrle se manifestó en contra de este cambio de órdenes a favor del bombardeo de las ciudades britanicas pues creía que aun quedaban por lo menos 1000 cazas británicos en servicio y abogaba por seguir atacando los aeródromos sobre todo los del Grupo Nº 11.

Pero sería un error ver solo la selección de Londres como objetivo, como un cambio fundamental en la dirección de la Luftwaffe. El fin primordial seguía siendo la destrucción del Mando de Caza y los ataques contra Londres simplemente representarían una variación en la forma de conseguir ese objetivo. Al atacar la capital británica, el Mando de Caza utilizaría sus aviones en defensa, dando de esta manera una oportunidad a los cazas de la Luftwaffe para destruirlos. Fue, en palabras de un oficial alemán, refiriéndose a Londres como el: "único objetivo que el Mando de Caza daría todo para defenderlo"un ejemplo válido de ste razonamiento. Al menos, esta era la teoría de Göring, sin embargo tampoco hay que olvidarse que el 25 de agosto de 1940, Berlín fue bombardeada por aviones de la RAF. Por esta razón, no se puede descartar un componente de venganza en el ataque a Londres y otras ciudades britanicas. Y Londres, por supuesto era un objetivo crucial. Era la ciudad más grande de Europa y la capital de una nación enemiga, casi la única nación enemiga en ese momento. Representaba el principal centro económico de Gran Bretaña, un importante puerto y foco industrial, la sede del gobierno y la casa del rey. Un objetivo de importancia sin precedentes, por lo que no es de extrañar que se convirtiera en un blanco tentador.

De la misma forma que Göring reconsideró y varió su estrategia, el Mariscal del Aire Dowding, jefe del Mando de Caza, en el mismo momento y también es posible que por casualidad replanteó su táctica reestructurando sus fuerzas, concretamente reclasificando sus escuadrones. De esta forma, los escuadrones del Grupo Nº 11 de primera línea se categorizaron como Escuadrones Clase A así como los escuadrones de los Grupos Nº 10 y Nº 12 que en una eventualidad pudiesen ser requeridos para reforzar el Grupo Nº 11.  Los Escuadrones Clase B, si bien estaban a plena capacidad en referencia a pilotos y aparatos y por lo tanto listos para entrar en acción, se hallaban mermados en su rendimiento de combate pues o bien estaba faltos de experiencia o bien sufrían fatiga de combate. Por último, los Escuadrones Clase C eran aquellos que habian sufrido grandes pérdidas y estaban retirados de la acción para reequiparse y recuperar fuerzas y moral.


Sir Hugh Dowding

Experimentados pilotos supervivientes de estas unidades se enviarían, en cuanto estuvieron  listos para la acción, como reemplazo de los pilotos caídos en combate o heridos en las unidades categorizadas como Clase A. Esta manera de actuar cortaría la filiación entre el propio piloto individual y su unidad original, práctica que estaba en contraposición con la tradición militar británica, pero se aseguraba que los escuadrones siempre dispondrían de un núcleo de pilotos de combate veteranos y experimentados. Mientras tanto, Keith Park, comandante del Grupo Nº 11, instruyó a sus controladores y pilotos para que de ahí en adelante obedeciesen ordenes del Grupo, sin realizar ninguna interpretación personal de dichas ordenes. Este mandato se emitió para que los pilotos de caza no atacasen desde posiciones inferiores a las ocupadas por sus enemigos, sin embargo esta práctica causó retrasos en la llegada al combate e incluso significaba que los cazas de la RAF libraron batallas aéreas con los cazas de la Luftwaffe que actuaban como escoltas  en lugar atacar a los propios bombarderos, que volaban a menudo a niveles más bajos.


Tal vez como medida de confusión hacia el comandante en jefe del Mando de caza, la Luftwaffe comenzó su ataque del 7 de septiembre de la misma manera que había comenzado muchos de los últimos días, con aisladas incursiones de aviones de reconocimiento, pero tras ello, las pantallas del radar seguía apareciendo claras, sin aviones enemigos y con las cuadriculas de los mapas de control vacías. La  larga espera parecía funesta. El Ministerio del Aire ya había emitido una la "Alerta de Invasión Nº12 que significaba ataque inminente sin previamente haber emitido  La Alertas Nº 2 y 3 que indicaban ataques probables entre dos y tres días, respectivamente.

Continúa en El bombardeo de Londres del 7 de septiembre de 1940.II

jueves, 9 de junio de 2016

Rommel perseguido tras El Alamein II



Situacion inmediata tras El Alamein.


1.- La Operación Supercharge rompe finalmente la línea enemiga en El Alamein el 4 de noviembre. Las fuerzas de Rommel comienzan a retroceder hacia el oeste mientras las formaciones de Montgomery empiezan maniobrar en sus posiciones para iniciar la caza. 2.- 5 de noviembre, la 1ª Division Blindada se dirige al El Daba para cortar las fuerzas del Eje luchando para liberarse desde el campo de batalla de El Alamein pero cuando llega, la mayoría del enemigo ha escapado al oeste. La división comienza entonces un movimiento a través del desierto para cortar la carretera costera más al oeste. 3.- 5 de noviembre, la 10ª Division Blindada apunta a la Galal Station para atrapar las fuerzas enemigas existentes entre allí y El Daba. 4.- 5 de noviembre, la 7ª Division Blindada comienza a describir un profundo movimiento de cerco para cortar la retirada enemiga más al oeste de Fuka. 5.- 5 de noviembre, la 2ª Division NZ ataca la carretera costera mas allá de Fuka para cortar el enemigo que intenta escapar de las bolsas creadas por las divisiones acorazadas. 6.- Noche del 5 al 6 de noviembre, la 10ª Acorazada alcanza Galal y se encuentra que la mayoría del enemigo ha escapado. La 8ª Brigada Acorazada es enviada al oeste por la carretera de la costa para cazar la retaguardia enemiga. 7.- Noche del 5 al 6 de noviembre, la Division NZ y las 1ª y 7ª Division Acorazadas avanzan en áreas defendidas por los remanentes del DAK. 8.- 6 de noviembre, la división neozelandesa alcanza Sidi Haneish y se enfrenta ese días y posteriores con la retaguardia enemiga. La 8ª Brigada Acorazada llega a la carretera costera el 7 de noviembre y presiona la zona de Mersa Matruh. 9.- 7 de noviembre, la 7ª División Blindada se enfrenta con el grueso de la 21ª Division Panzer pero su ataque es frenado por falta de combustible. 10.- 6 de noviembre, la 1ª Division Acorazada alcanza Bir Khalda pero apenas tiene combustible 11.- 7 de noviembre, la 1ª Acorazada se dirige al oeste pero debe detenerse por falta de combustible dejando que el remanente de fuerzas enemigas escape huyendo hacia el oeste. 12.- 7 de noviembre, la 8ª Brigada Acorazada alcanza los arrabales de Mersa Matruh pero la mayor parte del enemigo ya había huido al oeste. Rommel y el grueso de su ejército habían conseguido escapar desde el desastre de El Alamein.

La responsabilidad de abrir el Paso de Halfaya fue encomendada a la infantería de la división de Nueva Zelanda. Freyberg escogió al 21º batallón para tal tarea y apremio el ataque inmediatamente para que la unidad alcanzase Halfaya. Justo antes del amanecer del 11 de noviembre, el teniente coronel Harding lideró a sus hombres al ataque. Realmente fue un breve encuentro con las aisladas unidades italianas y hubo muy poco combate. Los italianos podían ver perfectamente por donde sus camaradas y aliados habían escapado a través del llano más hacia el oeste, todos habían hecho lo imposible para poner la mayor distancia entre ellos mismos y el 8º Ejército. Los neozelandeses asaltaron el paso y los italianos, allí donde estuviesen arrojaron sus armas. El coste de la batalla para los aliados fue de un muerto y un herido en cambio los italianos sufrieron entre 60 y 70 bajas, muertos y heridos y alrededor de 600 hombres capturados.


Una columna de transporte neozelandesa asciende el Paso de Halfaya entre Egipto y Libia durante la persecución. La congestión de tráfico fue tal que algunos vehículos tuvieron que esperar horas antes de tener una oportunidad de ascender con éxito.

Las fuerzas de Montgomery podan ahora observar la frontera de Libia y ver como las ultimas de sus presas huían hacia el oeste. Rommel y su ejército del desierto estaba más lejos. Las derrotadas fuerzas enemigas estaban un poco más lejos de ser superadas, desorganizadas, fuertemente golpeadas y luchando por su propia supervivencia, ahora eran capaces de agruparse, reorganizarse consolidarse y defenderse. Seguían realmente en una precaria situación, su fuerza era débil y en constante peligro de ser atacados por la retaguardia, pero al menos ahora por cada kilometro que recorrían hacia el oeste sus líneas de suministro se acortaban, por poco que fuese mientras las del 8º Ejercito iban alargándose. La derrota era posible pero la total aniquilación de la semana anterior había desaparecido.

En Egipto, Montgomery recibió grandes elogios por su victoria en El Alamein. La noticia de su promoción a General se propago rápidamente, la nación se lleno de alegría, la moral del ejercito subió por los cielos y Monty ya estaba preparado para plasmar en papel como enseñar a los futuros comandantes como una batalla debía ser ejecutada. Sin embargo, estos elogios fueron prematuros pues Montgomery falló en uno de los grandes principios de la guerra- un enemigo derrotado en el campo de batalla deber perseguido y destruido. Monty había dejado escapar a Rommel.

En Tobruk, los remanentes del Panzerarmee Afrika estaban llegando en grupos preparándose para ser sitiados de la misma forma que el 8º Ejército durante el año anterior. Algunas unidades, especialmente italianos, fueron enviadas más atrás, al oeste para trabajar reforzando las defensas de El Agheila y Mersa Brega, la vieja línea defensiva desde la cual Rommel lanzó su primera ofensiva contra los británicos casi dos años antes.

Todo el mundo pensaba que Rommel debía intentar conservar Tobruk hasta ser reforzado. Ciertamente, el alto mando italiano insistía en ello, ordenándole no ceder un metro más de suelo libio; Mussolini estaba desesperado en conservar su colonia norteafricana. El propio Rommel no tenia esperanza alguna de disponer de tropas para la guarnición ni medios para abastecerlas. Sabía que en el avance, los británicos usarían su abrumadora superioridad para rodear el área desde tierra adentro y capturar la ciudad con relativa facilidad, por ello dio órdenes de evacuar Tobruk y encabezar la retirada.
La llegada de fuerzas aliadas a Túnez convenció mas a Rommel en su determinación de retirarse todo lo más lejos posible, dejando Cirenaica entera, incluyendo los puertos de Tobruk y Bengasi en manos británicas. Aparentemente dio indicaciones de permanecer en la línea de El Agheila pero al mismo tiempo presionaba al Hitler par que le permitiera moverse hacia Túnez y reunirse con el número cada día más elevado de tropas germanas allí presentes. Rommel sugirió que la campaña en el Norte de África era una misión sin esperanza alguna y todas las tropas del Eje debían ser evacuadas por mar y abandonar el continente. No fue ninguna sorpresa que un indignado Hitler le tratase de derrotista y le ordenase luchar. Políticamente, el Führer poco mas podía hacer, por si acaso Italia se viese obligada a abandonar el último de sus territorios coloniales en África. Mussolini y su gobierno fascista probablemente caerían.

Zapadores británicos trabajan duramente reparando la carretera costera que los ingenieros alemanes previamente habían inutilizado por medio de explosiones controladas durante la retirada, con el fin de hacer más dificultosa la persecución enemiga

A las 09:00 h. del 13 de noviembre los soldados transportados en camiones de la 131ª Brigada de Infantería entraron en Tobruk seguidos por el grueso principal de la 7ª Division Acorazada. La 4ª Brigada Acorazada Ligera presionó entonces a lo largo de la carretera de la costa hasta la vieja línea defensiva de Gazala. Una columna acorazada fue enviada al sur hacia Bir Hacheim en misión de exploración para asegurarse la no presencia de tropas de Rommel. La mayor parte de la brigada acorazada encontró alguna fuerte resistencia en Gazala y se preparó para la acción pero la confrontación no paso de ser una rígida escaramuza de un enemigo que pronto se retiro para reagruparse con la fuerza principal. La brigada del general Harvey se dirigió a continuación hacia Derna y los aeródromos de Martuba que fueron alcanzados el 15 de noviembre. Estaba clarificándose de forma creciente la intención de Rommel de retirarse a la Línea de El Agheila donde los británicos fueron rechazados en dos ocasiones previas. Esta posición natural defensiva era conocida por los británicos como El Agheila y por las tropas del Eje como Mersa Brega, nombres derivados de dos localidades cercanas entre las que se hallaban las posiciones defensivas.

Los alemanes habían demolido todas las instalaciones de Tobruk y el puerto no estaba disponible para su uso de manera inmediata, por ello los suministros del 8º Ejército debían de seguir siendo transportados a través de camiones desde depósitos situados en Egipto, hasta que ingenieros y personal de la Royal Navy pudiesen acondicionar el puerto para su uso. Los suministros necesarios para el funcionamiento del 8º Ejército no siempre estaban disponibles y Montgomery tuvo que decidir que formaciones continuarían la cacería y que unidades debían detenerse y dejarlas atrás.
El X Cuerpo había sido hasta ese momento el responsable del avance y Montgomery decidió que debía continuar con la 7ª Division Acorazada y la2ª Division de Nueva Zelanda, apoyadas por la 4ª Brigada Acorazada Ligera. El XXX Cuerpo del teniente general Oliver Leese debería participar más tarde en la planeada batalla que s esperaba se diese en El Agheila.

El reconocimiento aéreo indicaba que el Panzerarmee Afrika también estaba abandonado Bengasi sin luchar, eso si tras haber destruido el puerto, Rommel continuaba su retirada hacia la posición natural entre El Agheila y Mersa Brega. Sus unidades estaban utilizando el largo trayecto de la carretera costera dejando el camino abierto para un ataque por detrás utilizando las pistas del desierto vías Mechili y Msus con fuerzas acorazadas británicas tal y como hicieron el teniente general O’Connor en 1940 y el general Claude Auchinleck en 1041. Se sugirió que una pequeña pero potente fuerza móvil podría cortar a través del desierto y cerrar la carretera costera antes de llegar a El Agheila atrapando al mayor número de fuerzas enemigas.


Continúa en Rommel perseguido tras El Alamein III

miércoles, 8 de junio de 2016

La recuperacion sovietica de 1942. II

La recuperacion sovietica de 1942. II





General Yeremenko en una reunión del Stavka 

Ante la insistencia de Voronov, general experto en artillería, el componente de apoyo artillero en las divisiones de fusileros también fue reducido a un regimiento de artillería, el restante fue retirado para su uso en formaciones de "artillería estratégica", a nivel de cuerpo o de ejército. La mayoría de los cambios organizativos a niveles superiores en el Ejército Rojo fueron obligados en cierta manera por la crónica escasez de comandantes experimentados o capacitados de alta graduación. La escasez era debida en parte a las purgas de Stalin, pero las pérdidas en el frente y la rápida expansión del Ejército Rojo con la formación de decenas de nuevas divisiones y brigadas lógicamente también fueron factores contribuyentes d estos cambios. Como resultado, los Frentes se vieron ante la necesidad de crear formaciones más fácilmente manejables por inexpertos comandantes de rango medio. Esto exigencia se logró mediante la disolución constante de los Cuerpos de Ejército y así a finales de 1941 solo quedaban seis de estas formaciones frente a las 62 de un primer momento. Los Ejércitos, reasignados como "Ejércitos de Fusileros", fueron reducidos en tamaño a cinco o seis divisiones con alguna brigada acorazada agregada y el apoyo de la artillería de reserva estratégica.

Por debajo del nivel del ejército, la falta de comandantes experimentados o capacitados y el largo plazo de tiempo necesario para crear nuevas divisiones de infantería llevaron a la necesidad de crear pequeñas unidades de combate autónomas. La solución, que persistió durante el año 1943, fue la brigada de fusileros. Inicialmente fue una formación creada ad-hoc, basada en un regimiento de fusileros con la adición de unidades de artillería agregadas. 250 brigadas de fusileros fueron creadas el primer año de la guerra y ya en el verano de 1942 su estructura había sido formalizada a cuatro batallones del fusileros, un batallón de artillería con doce cañones regimentales de 76mm, un batallón antitanque con doce cañones de 45mm, un batallón con ocho morteros pesados de 120 mm y una compañía independiente de subfusiles. Con un poco más de 5.000 efectivos, estas brigadas se habían convertido de facto en equilibradas "medias divisiones", con un estado mayor provisto de unidades de transmisiones, reconocimiento, ingenieros y transporte orgánico.

En un esfuerzo para compensar la destrucción casi total de la fuerza acorazada soviético en los primeros meses de la guerra, el Ejército Rojo aumentó de forma considerable las fuerzas de caballería durante este período. Basada en una estructura casi minimalista de división de caballería de tan sólo 2.600 hombres estas fuerzas, utilizadas en combate como infantería ligera móvil, ofrecieron a los comandantes soviéticos un grado de movilidad operacional que simplemente no estaba disponible al desaparecer casi por completo las formaciones mecanizadas. El resultado del conjunto de estos cambios estructurales introducidos durante la segunda mitad de 1941 dio un Ejército Rojo donde tanto grandes unidades como el Ejército como sus unidades subordinadas podrían ser más eficientes bajo el mando de un pequeño número de comandantes obligados a trabajar con el personal de los estados mayores de inexpertos cuarteles generales.

Durante el primer período de la guerra, el Ejército soviético estaba en una curva de aprendizaje y por desgracia las lecciones fueron asimiladas pagando un precio elevado. Sin embargo, de forma constante, por medio de la experiencia, adoptando y adaptando las distintas circunstancias acaecidas en el día a día de cada batalla, la efectividad de las unidades de combate soviéticas comenzó a ir in crescendo. A su favor, Stalin incluso estuvo dispuesto a aprender de sus propios errores. Después de "colocar" a una serie de agentes de NKVD, políticamente leales, en posiciones de mando de combate y demostrar ser una práctica realmente desastrosa, se produjo una evolución hacia un sistema más meritocrático de promoción que premiaba la perceptiva estratégica y la eficacia táctica, por lo que la frecuencia de cambios a nivel de mando de unidades superiores comenzó a ser cada vez menos frecuente, llevando en consecuencia un aumento de las probabilidades de victoria.


 Mariscal Zhukov

Las capacidades de mando de comandantes como Zhukov y Vatutin, Voronov, Vasilevsky, fue reconocido desde el principio. Otros generales como Rokossovsky, Tolbukhin y Konev y Malinovsky, considerados a priori competentes para mandos moderadamente altos antes del estallido de las hostilidades, debían demostrar dicha teórica capacidad excepcional para el comando al más alto nivel. Otros, como Cherniakhovsky, Katukov, Grechko y Pliev, a través de su capacidad demostrada en el campo de batalla, surgieron de la relativa oscuridad de antes de la guerra para convertirse en destacados altos mandos. Hubo muchos otros, como el general de división M T Romanov cuya 172ª División de Fusileros llevó a cabo una defensa hábil y decidida en Mogilev en julio de 1941, cuyo potencial pudo ser visualizado antes de que fueron muertos o capturados en los primeros meses de la guerra. El propio Stalin finalmente y de forma gradual llegó a reconocer que sus generales a menudo sabían mejor que él lo que se necesita para ganar una campaña, y pasó cada vez más a confiar en el juicio de su estado mayor que en el suyo propio.


 Resultado final; victoria en Berlin


En resumen, la URSS comenzó las hostilidades con un ejército descomunal en número de  efectivos y equipo pero mal dirigido en términos operacionales y estratégicos. Las purgas del año 1937 del alto mando lastraron de forma contundente las capacidades de combate de las fuerzas armadas soviéticas. Solo con la asimilación de las experiencias de combate, eso sí pagando un precio elevadísimo en ingentes pérdidas de material y por supuesto humanas con centenares de muertos, heridos y prisioneros, pudieron revertir la situación. La introducción y/o mejor empleo del nuevo armamento, la reestructuración de las unidades y la decisión de dejar tomar las decisiones militares a las mentes más capacitadas junto con la inmensa reserva de hombres y la considerable capacidad industrial del país llevó a la Unión Soviética a la victoria final. De todas formas, debe tenerse en cuenta que incluso después de la recuperación soviética y la toma de la iniciativa tras Stalingrado y Kursk, el Ejército Rojo si bien no perdió nunca el empuje de la victoria siguió empleando tácticas de combate muy discutibles, al enviar al ataque miles y miles de soldados, sufriendo un ratio de bajas que en cualquier otro país serian inaceptables salvo en la URSS,  donde la abrumadora superioridad numérica y el sistema de gobierno autoritario si lo permitió.

martes, 7 de junio de 2016

Kawasaki Ki-48

Kawasaki Ki-48



Cuando los pilotos nipones del Servicio Aéreo del Ejército Imperial Japonés se enfrentaron en 1937 con el bombardero soviético Tupolev SB-2 que se encontraba bajo servicio del ejército chino, observaron que debido a su velocidad máxima, el avión enemigo era capaz de evitar cualquier interceptación por parte de los aviones de combate, salvo en aquellas situaciones en que una patrulla de caza podía encontrase casi por casualidad con una formación enemiga y lanzar un ataque sorpresa. Ante este hecho, el Ejército instó a Kawasaki el proyecto de diseñar un bombardero ligero bimotor con características similares al avión soviético. Por supuesto este diseño debía mejorar las prestaciones de los aparatos existentes en ese momento, y por ello se especificó una velocidad máxima de 485 Km/h. En enero de 1938 comenzaron los trabajos de ingeniería que dieron como resultado el prototipo del Kawasaki Ki-48. Un monoplano de ala media, con cola convencional, tren de aterrizaje retráctil y en un principio equipado con dos motores radiales Nakajima Ha-25 de 950 Hp montados en góndolas en los bordes de ataque del ala. El fuselaje permitía adecuar una tripulación de cuatro hombres, piloto, bombardero, navegador y el operador de radio; estos últimos compaginado las funciones de artilleros y por supuesto el compartimento de bombas.

El programa de desarrollo del caza pesado Ki-45 retrasó el vuelo de prueba del primero de los cuatro prototipos del Ki-48 hasta julio de 1939, cuando se observaron problemas de vuelo en la cola que hasta que no fueron modificados aun dilataron  más la entrada en servicio. Sin embargo, una vez resueltos dieron lugar la aprobación incondicional del bombardero, ordenando su producción a finales de 1939 bajo la designación oficial del  Ejército como Bombardero Ligero Bimotor Modelo 1A Tipo 99 y con la propia designación de marca Ki-48 Ia. El armamento de esta versión constaba de  tres ametralladoras de 7,7 en montajes flexibles en proa, y en posiciones dorsales y ventrales, además de una capacidad de 400 Kg. de bombas. La siguiente versión, Ki-48 Ib,   apenas se  diferenciaba de la anterior más que con la introducción de menores cambios de equipamiento. La fabricación de estas dos versiones iniciales ascendió a 557 unidades hasta que se discontinuó la producción en junio de 1942.

El Kawasaki Ki-48 entró en servicio en el verano de 1940, convirtiéndose en bombardero  operativo durante el otoño de ese mismo año. En los cielos de China la velocidad otorgó inmunidad casi completa frente al enemigo, pero cuando fue desplegado contra los aviones aliados al principio de la guerra del Pacífico se reveló que su teórico rendimiento superior era ilusorio. Denominado en nombre en clave "Lily" por los aliados, esta versión inicial presentó una serie de deficiencias importantes. Fue una suerte para el ejército japonés que una versión mejorada ya estaba en desarrollo. Esta nueva variante, denominada Ki-48-Ii se diferenciaba de la anterior al tener un fuselaje ligeramente más alargado, depósitos de combustible protegidos, blindaje para la tripulación, una mayor capacidad de carga de bombas y sobre todo  motores más potentes, concretamente el Nakajima Ha-U5, una versión avanzada del Ha-25 que incorporaba un sobrealimentador de dos etapas. El primero de los tres prototipos fue completado en febrero de 1942 y en la primavera ya entró en producción en el Ejercito como Bombardero Ligero Bimotor Modelo 2A Tipo 99  y como Ki-48-IIa para la compañía. Se construyó también una variante denominada Ki-48-IIb muy similar al Ki-48-IIa, pero indicado para el rol de bombardero en picado, incorporando frenos de picado en la cara interior de cada panel externo del ala. La última versión producida fue el Kawasaki Ki-48-IIc, estructuralmente casi igual al Ki-48-IIa, pero con mejor armamento. Un total de 1.408 unidades del Ki-48-II en todas sus versiones entraron en servicio, para llevar la producción global del Kawasaki Ki-48 hasta la cifra de 1.977 incluyendo prototipos.



Desafortunadamente para el ejército japonés, cuando el Ki48 - II entró en servicio operacional su velocidad todavía era demasiado baja y su armamento defensivo inadecuado para proporcionar unas posibilidades razonables de supervivencia contra aviones de combate aliados. Los intentos para aumentar el armamento sólo consiguieron un aumento del peso total y una disminución proporcional de la velocidad.  Ya quedo claro en 1944 que los mejores días del Ki-48 habian pasado e incluso las mismas autoridades militares consideraron el avión como anticuado en octubre de ese año. La mayoría de las unidades restantes acabaron siendo utilizadas en ataques kamikazes, pero algunos aviones fueron utilizados como bancos de pruebas para la bomba radio guiada Igo-1B de Kawasaki y para el motor turborreactor experimental  Ne-O.

Especificaciones.

Nombre
Kawasaki Ki-48-IIb
Tipo
Bombardero ligero y en picado
Planta motriz
2 x Nakajima Ha 115, 1150 Hp
Velocidad máxima
505 Km/h a 5600 m.
Techo de servicio
10100 m.
Autonomía
2400 Km.
Peso
Vacio.- 4550 Kg. Plena carga.- 6751 Kg.
Dimensiones
Envergadura.- 17,45 m.
Longitud.- 12,75 m.
Altura.- 3,8 m.
Superficie alar.- 40m2
Armamento
3 x MG 7,7 mm
Hasta 800 Kg. De bombas
Operador
Ejército Imperial Japonés